Hércules, el perro que rastrea esperanza en el Ajusco
Su pelaje ‘güero’ y su personalidad juguetona abona a la esperanza de decenas de familias buscadoras
Ximena García
En medio del frío y la espesura del Ajusco, un perro labrador recorre el terreno con determinación. Su nariz, siempre alerta, se convierte en la herramienta clave para hallar rastros de quienes han desaparecido.
Se llama Hércules y es parte de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México. Aunque apenas lleva cinco meses en el equipo de búsqueda, su instinto lo coloca a la altura de los perros más experimentados.
A diferencia de los pastores alemanes y belgas que suelen dominar los operativos, Hércules destaca no solo por su raza, sino por su carácter. Es amable, juguetón y, al mismo tiempo, altamente eficiente en su labor.
Su misión en la primera búsqueda interinstitucional en el Ajusco es clara: encontrar cualquier indicio que ayude a dar con el paradero de personas, con vida o sin ella.
Binomios caninos, el olfato de la esperanza
‘Nuestra labor es buscar cualquier evidencia que nos ayude a localizarlos’, explica mientras observa a Hércules explorar la zona.
El labrador ha sido entrenado para detectar olores que el ser humano no puede percibir.
Para él, el trabajo es un juego, una dinámica en la que su recompensa no es solo el reconocimiento, sino la satisfacción de completar su tarea.
Buscar, un estilo de vida
En estas búsquedas, los binomios caninos marcan la diferencia. Su capacidad para abarcar grandes extensiones de terreno en poco tiempo los hace indispensables.
Mientras Hércules sigue recorriendo el Ajusco, cada movimiento suyo es una posibilidad. Si hay algo que encontrar, él lo hará.





























