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Análisislunes, 16 de febrero de 2026

Contexto / La Perla de La Paz

El viejo edificio de La Perla, y la gran dinámica que se vivía en sus alrededores, a unos metros del Malecón de La Paz, en las cercanías del Muelle Fiscal, es innegable que formó parte de la identidad de varias generaciones de paceños.

El edificio ahora en ruinas tras el incendio de hace 20 años, es el reflejo de la crisis que vivió en los últimos años el otrora poderoso grupo empresarial.

Sencillamente, hasta hace 35/40 años La Perla, como se conocía popularmente, era única, pero poco a poco fue cediendo espacio llegando al inevitable colapso.

Adicionalmente, la crisis estructural que vivía se conjugó con el impostergable cambio generacional, que en el caso de la familia Ruffo entraba a una cuarta generación y que seguramente incidieron en su cierre.

La familia Ruffo desde mediados del siglo XIX, tras su llegada a la península californiana le apostó al comercio, y en esta actividad se desarrollaron con gran éxito durante muchos años.

En su momento tuvieron a su favor el régimen de Zona Libre decretada en los años 30 para el desarrollo del Territorio, lo que favoreció el comercio de importaciones, del que La Perla fue durante años un referente obligado.

Igualmente, parte de su éxito fue el proteccionismo de los gobiernos locales hacia las distintas generaciones de la familia Ruffo, evidentemente por la importancia económica que significaban para el Territorio y a partir de 1975 para el Estado.

Su vínculo con el poder político local siempre fue estrecho, hasta 1999, que provocó una apertura a los capitales de otras latitudes desde el gobierno local.

En este sentido la familia Ruffo controló durante décadas la Cámara de Comercio de La Paz, símbolo de la simbiosis entre los poderes económico y político a nivel local.

Es a partir de los años 80 que México se abrió a las importaciones, y todo cambió en lo correspondiente a la Zona Libre, siendo el principio del fin para el sector comercio sudcaliforniano.

La Perla contaba con abarrotes que desde 1968 evolucionaron al Centro Comercial Californiano (CCC), hoy Chedraui.

Con su cierre finaliza una etapa de la historia del comercio en la entidad, que significó mucho para varias generaciones de sudcalifornianos, pero la actual dinámica la pone en otra dimensión en todos los sentidos.

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