El presente año de 2026 tiene importantes referentes históricos en la vida municipal sudcaliforniana. En este sentido es pertinente destacar los 55 años que se cumplieron el pasado día 20 de febrero de la publicación en el Diario Oficial de la Federación del Decreto que daba paso a la Ley Orgánica del Territorio de la Baja California Sur.
Esta Ley en los hechos reinstalaba la vida municipal luego de 42 años de haber sido suspendida derivado del conflicto político que significó la sucesión presidencial 1927-1928.
Tras la cancelación de la vida municipal sudcaliforniana el 1 de enero de 1929, por espacio de más de 40 años, los grupos de poder locales, a través del Frente de Unificación Sudcaliforniana (FUS), pugnaron por la reinstalación del Municipio en el Territorio, sin que sus demandas fueran atendidas por el gobierno central.
Con la cancelación de los municipios en 1929, la ciudadanía ya no tuvo la posibilidad de elegir a sus gobernantes más cercanos, tal como había sucedido desde el siglo XIX, y la Ley del 29 establecía la figura del Delegado de gobierno, nombrado por el gobernador del Territorio, como la autoridad con mayor cercanía a la gente.
Recordemos que en los primeros años del siglo XIX, al colapsar el régimen misional, fue la figura política y administrativa del Municipio la que sustituyó a las misiones como ente organizador de la sociedad californiana.
Es en el periodo 1965-1975, el de la transición política sudcaliforniana, cuando se plantea con mayor fuerza por parte de los grupos de poder político y económico locales contar nuevamente con ayuntamientos en Baja California Sur.
A unos días de que Luis Echeverría asumió la Presidencia de la República, a finales de diciembre de 1970, turnó la iniciativa al Congreso de la Unión para darle vida nuevamente al Municipio en el Territorio.
En dos meses es aprobada la Ley Orgánica del Territorio, así como una norma electoral, que convocaba a elecciones para el segundo domingo de noviembre de 1971, día en que se eligieron a los alcaldes de la nueva época política sudcaliforniana.
En este proceso nacen los municipios de La Paz, Comondú y Mulegé, que entran en funciones el 1 de enero de 1972, 43 años después de que se había oficializado su desaparición en 1929.
En todo el Territorio, en una gran fiesta cívica, como calificaba el PRI a las votaciones, se eligieron como primeros alcaldes Alfonso González Ojeda en La Paz, Ricardo Santos Santos en Comondú, y Juventino Hernández Rubino en Mulegé.
La reinstalación del gobierno municipal fue parte fundamental del proceso de la transición de Territorio a Estado, y en su momento fue un punto relevante para el arribo a la calidad de entidad federativa.
A partir de 1972, Baja California Sur ha tenido 80 administraciones municipales: 54 distribuidas en partes iguales en La Paz, Comondú y Mulegé, 15 en Los Cabos y 11 en Loreto.
En más de medio siglo de vida municipal, solamente 13 mujeres han sido electas directamente como alcaldesas, en tanto que la brecha de género en lo relativo a síndicas, síndicos, regidoras y regidores es abismal, de un 65/35 aproximadamente, relación en la que los hombres han tenido mayor número de posiciones en los 80 cabildos.
Las mujeres que han sido alcaldesas se distribuyen de la siguiente manera: una en Los Cabos, 4 en La Paz, una en Comondú, 4 en Loreto y 3 en Mulegé; y han asumido la titularidad por ser suplentes María Luisa Salcedo en Mulegé, Olivia Murillo en La Paz y Mirna Xibillé en Los Cabos.
Hoy, a la distancia, se requiere una amplia Reforma Municipal en Baja California Sur, con temas específicos como lo financiero, administrativo, político y social que permitan hacer viable a esta institución.
Ahora los gobiernos locales cuentan con abultadas nóminas, deudas impagables y rezago en el cobro de servicios, lo que trae consigo lastres que impiden un ejercicio adecuado de la administración.
El gobierno municipal se debe convertir en el líder de los cambios desde lo local, por lo que requiere ser una institución dinámica e innovadora, pero el lastre estructural con el que cargan les impide avanzar, y esto se comprueba recurrentemente con cada administración.
Sería excelente para la salud pública institucional instalar la Mesa para la Reforma Municipal de Baja California Sur, que permita poner bases sólidas para el futuro de este nivel de gobierno. Sería el mejor regalo de la sociedad sudcaliforniana por 55 años de vida municipal.