Chimalistac, barrio del Sol
Esta zona residencial surgió al fraccionar las huertas del convento hacia finales del siglo XIX
Sandra Ricco / El Sudcaliforniano
Antes de llegar a Ciudad Universitaria, en la capital mexicana, imperdible es pasar por Chimalistac, donde antes corrían las aguas del río Magdalena, que habría que volver a crear.
Bien vale la pena recorrer este hermoso barrio de piedra, historia y sombras que nos refrescan.
Según su historia los habitantes de Chimalistac se dedicaron al cultivo de flores, dada la riqueza de la tierra y la abundancia de agua de entonces, luego albergo las haciendas que aún pueden visitarse, que producían pulque, la bebida sagrada de los Dioses.
La esperanza creó riqueza formando un grupo de emprendedores y residencias campestres, porque Chimalistac se consideraba un sitio fuera de la ciudad, entonces estas visitaba para el descanso dominical.
Esta zona residencial surgió al fraccionar las huertas del convento hacia finales del siglo XIX, se sortearon los lotes dicen en una rifa, e incluso lo publicaron en un periódico en 1863.
Es posible partir desde aquí a comprar zapatos a plaza Loreto con los Domit, lugar que me recuerda a "Covent garden" en Londres, donde se puede encontrar de sorpresa un concierto al aire libre o una muestra de Rodin en el Soumaya Museo.
Recorrer el bazar de San Jacinto en plena calma el sábado es posible aun escuchando la radio... o ir al museo Carrillo Gil de regreso bien podría ser otra ruta a seguir.
La iglesia del Carmen puede llevarnos hasta la Plaza de los Arcángeles, sin pasar por la calle De la Amargura, y desde de ahí hasta el centro cultural San Ángel y la biblioteca de la Revolución.
Vamos de regreso por Arenal que simboliza el camino real que comunica a San Ángel y Coyoacán. Pero antes observar la artesanía en honor a la agricultura, aquí merito en Chimalistac... otro puño de nuestra tierra. Imperdible visitar.


























