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Thompson revela, en su investigación disponible en la página de Pro Pública, que “lo que pasó en Allende no se originó en México. Comenzó en Estados Unidos, cuando la Administración para el Control de Drogas (DEA) logró un triunfo inesperado".
De tal suerte que la información llegó a oídos de los narcotraficantes y “planearon vengarse de los presuntos delatores (que vivían en Allende), de sus familias y de cualquiera que tuviera vínculo remoto con ellos”.
“Mientras caía la tarde del viernes 18 de marzo de 2011, hordas de sicarios del cártel de los Zetas empezaron a entrar en Allende”, relata Thompson.