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Metropolilunes, 29 de junio de 2020

Crónicas del metro. Ganas de Progresar

Desde Huajuapan, Oaxaca a la Ciudad de México

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Ricardo Burgos

Juliana es una chica de baja estatura, morena, de cabello negro, con unos ojos negros muy expresivos. Traía un cubrebocas azul de tela y un morral verde. A su lado, estaban sus hijos de 5 y 3 años de edad, una niña y un niño. Ninguno de los dos se mantuvo tranquilo mientras ella platicaba conmigo; muy inquietos.

La encontré en una de las salidas de la estación Bellas Artes del Metro. Me llamó la atención que se veía muy tímida pidiendo dinero y a su lado dos pequeños. La situación de empleo en la Ciudad de México se ha agravado con la pandemia y supuse que ella era una persona más que había perdido su trabajo.

Subimos las escaleras para la salida y parados a un lado de la Alameda Central, Juliana me platicó que hace siete meses llegó a la Ciudad de México. Es originario de Huajuapan de León, Oaxaca. Allá se dedicaba al hogar, formaba una pareja muy feliz con su esposo, su niño y estaba embarazada de la pequeña.

Llegó a la capital hace siete meses y desde ese entonces la invitaron a vender productos Herbalife para la nutrición y el control de peso. Me dijo que ha tenido mucha suerte porque es buena para ofrecer los productos e incluso rentó un local a un lado de donde vive para facilitar la distribución de su mercancía.

Se acabó el dinero y ahora no le ha quedado más remedio que pedir limosna para darles de comer a sus pequeños y juntar los dos mil pesos de la renta mensual del local y de su cuarto porque no quiere dejarlos; tiene la confianza que pronto va a reabrir y a volver a vender bien.

Comentó que el gobierno de la Ciudad de México les prometió a los pequeños empresarios, como ella, darles un apoyo de cinco mil pesos, pero hasta ahora ella no lo ha recibido. “Nos dijeron que iban a dejar debajo de nuestra puerta un cheque para que lo cobráramos en el banco, pero no ha llegado nada”.

Le pregunté si iba a regresar a pedir dinero afuera de la estación Bellas Artes. No, aquí tienen cámaras y no me van a dejar estar, me van a volver a correr; tengo que buscar estaciones donde no tengan cámaras porque quiero sacar para mis gastos, me dijo preocupada.

Tomó a sus dos hijos de la mano y la vi alejarse hacia la avenida Juárez. Seguro me la voy a volver a encontrar en alguna otra estación hasta que le permitan abrir su negocio.

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