“Hay cantidades que superan los límites y lamentablemente no alcanza a disminuir para Semana Santa, pero mantendremos un constante monitoreo”, declaró el funcionario.
Actualmente los capibaras tienen una relación más estable con sus médicos veterinarios así como con los visitantes, quienes pueden alimentarlos arrojandoles comida especial de una máquina dispensadora