Prevalece caos en nueva garita
Ante contratiempos y confusión, algunos automovilistas optaron por cruzar a pie
Érika Gallego y Milthon Minor
Con vialidades y muros aun sin terminar además de la confusión de decenas de usuarios de los carriles regulares, SENTRI y Medical Lane se habilitaron los nuevos accesos desde Mexicali a la garita Oeste de Calexico que ahora opera con diez carriles más amplios.
Antes de la hora programada agentes municipales cerraron el acceso al carril SENTRI para direccionar a los usuarios hacia Río Nuevo, situación que afectó a quienes ya hacían fila por esa vía.
“Se puso complicado, nos dijeron que a las ocho pero mejor vamos a caminar aunque tenemos SENTRI vemos que no fue lo que dijeron”, manifestó un padre de familia que llevaba a sus hijas a la escuela en Calexico.
Mientras trabajadores de la construcción seguían rellenando hoyos y emparejando la calle Melgar, funcionarios del Ayuntamiento recibieron la indicación de detener el tráfico de vehículos hacia la garita centro por la avenida Colón Oriente.
Conductores confundidos giraban lentamente hacia la Melgar, por primera vez, porque los bordos de asfalto los hacían dudar en acelerar.
El carril médico permanecía cerrado, pues los trabajadores del Comité de Turismo y Convenciones de Mexicali colocaban tubos naranja para delimitar su acera y verificaban lo angosto de la vialidad.
Otros constructores seguían trabajando en mover muros de contención de cemento.
“Nos tocó estrenarla, se nos hace bien, pero se hizo un desbarajuste, sí sabíamos que se abría, pero no miramos nada y nos entretuvieron porque pasamos con el Medical Lane y no estaba trabajando”.
A las 8:18 horas ingresó el último vehículo de Mexicali a Calexico por la garita centro, inaugurada en 1974, se trató de un Nissan con placas estadounidenses.
Los agentes fronterizos cerraron una por una las puertas de cada acceso; las mallas metálicas sirvieron de símbolo de clausura del puerto fronterizo que vio pasar a miles de autos por varias décadas.
Sin fila
El tráfico se aligeró poco a poco, hasta quedar la vialidad desolada, quizá ante la incertidumbre de quienes habitualmente cruzan a Calexico.
Como nunca, acudir a la vecina ciudad fue cosa de minutos; mientras largas filas de peatones saturaron los accesos de los subterráneos.



























