Art / Independencia energética
De acuerdo con un estudio elaborado por el Oxford Economics para la International Chamber of Commerce, en caso de que el sistema multilateral de comercio colapse, podría haber una caída del 5.1 por ciento del PIB en las economías de los países en desarrollo para el 2030.
La posibilidad de que esto suceda no es menor, al juzgar por los últimos acontecimientos geopolíticos. Por ello, sería indispensable repensar las vulnerabilidades de México para implementar cambios que promuevan el aumento de nuestra seguridad geoeconómica.
Uno de ellos tiene que ver con nuestra vulnerabilidad fundamental en el uso de gas natural. México, hoy, mantiene una dependencia estructural crítica de Estados Unidos para el suministro de este producto. Al cierre de 2025, las importaciones desde el vecino del norte alcanzaron niveles récord, pues promediaron 6,758 millones de pies cúbicos diarios.
La vulnerabilidad mexicana queda de manifiesto si pensamos que México cuenta con una capacidad de almacenamiento extremadamente baja, estimada en sólo 2.4 días de inventario. Esto significa que cualquier interrupción en los gasoductos fronterizos impacta casi de inmediato en la generación de energía del país entero.
El gobierno actual tiene como objetivo aumentar la producción nacional de gas para el 2030 y reducir la dependencia en un 20%. Sin embargo, para 2026, se proyecta que esta seguirá siendo el desafío principal del sector energético debido a la necesidad de mantener el respaldo de energía base para el sistema eléctrico.














