Prepara elCha Xi, es decir, prepara el espacio para el té, ese pequeño escenario que nos regalará magia por un momento.
Siéntate cómodamente en una silla, con los pies bien arraigados a la tierra, la columna ergida y la coronilla apuntándo al cielo. Coloca tus manos sobre las piernas, cierra lo ojos y regalate 3 respiraciones profundas (inhalación en 3 tiempos, sostener 5 tiempos y exhalar en 3 tiempos). Una vez que sientas el corazón tranquilo, fija una intención para tu práctica.
Lava, calienta y bendice los utensilios con agua caliente: Llenar la tetera ogaiwancon agua caliente en forma circular, pasar esta agua alcha haiy posteriormente a los cuencos; terminar regalando un poco al tea pet para cerrar este primer círculo energético. Siente como tu espíritu se purifica con el agua que fluye.
Despierta el té: Agrega el té a la tetera ogaiwan. Agitar tres veces delicadamente y aprecia el aroma de las hojas que están despertando gracias a la humedad que conserva la tetera ogaiwan. Siente cómo el vapor comienza a calentar tu cuerpo y cómo el aroma abraza tu alma.
Lava el té: Agregar agua caliente, iniciando por los bordes de la tetera ogaiwany girando en forma de espiral en sentido de tu corazón, hasta terminar en el centro; sirve hasta el 80% de la capacidad y tapa.
Desecha el agua con la que se lavó el té, inmediatamente después de terminar el llenado. Sirve esta agua en elcha haiy de éste, en los cuencos y finalmente, en el tea pet. El segundo flujo energético ha terminado.
Prepara el té: Sirve agua en las hebras previamente lavadas, con flujo circular del borde al centro en sentido de tu corazón. Infundir el tiempo recomendado según el tipo de té.
Sirve el té en elcha haiy de éste, a los cuencos con un solo hilo de agua y movimientos horizontales de derecha a izquierda, hasta que se llenen a ¾ de su capacidad. Es importante que todos los cuencos reciban la misma cantidad de té y de la energía que vibramos durante el ritual. No olvides compartir el té con tutea pet.
Prepara el té hasta que éste se aplane o su sabor sea parecido al agua caliente. La paciencia es una virtud que nos enseña el té a lo largo de sus infusiones y es de las más grandes lecciones que debemos aprender pues el té no se apura, requiere su tiempo para mostrar todos sus aromas, sabores, energía y magia… es necesario infundirlo hasta el final para conocerlo profundamente y de esta manera, realizar un viaje de autoconocimiento a lo más profundo de nuestro ser.
Tira toda el agua de descarte en la tierra (no debe estar caliente) jardín o maceta para cerrar el ciclo energético, agradeciendo a la madre Tierra por susbondadosos regalos, por la oportunidad de disfrutar de uncuenco de téy ser de los afortunados que han logrado entender que dedicarnos tiempo es primordial
Te invito a vivir esta experiencia, poner toda tu atención en el flujo del agua, detener el tiempo por unos minutos sin redes sociales, ruidos ni interrupciones y olvidar el ruido exterior para encontrarte con tu ser interior, sorbo a sorbo.