Jugos Canadá: Historias en una licuadora
Con más de 35 años de tradición, este lugar conserva su estilo y sabores inigualables
Francisco Charqueño / Aderezo
Jugos Canadá es un lugar que destaca por su ubicación, en la calle 5 de mayo, casi esquina con un callejón icónico. Además es parte de las accesorias del hotel que da nombre al lugar, Canadá.
Sus azulejos amarillos relucen en armonía con las naranjas acomodadas en triángulo, las piñas apiladas una en oposición a la otra, dibujan el espacio amplio con un espejo que refleja a los comensales del lugar que nunca dejan de llegar en todo el día.
“Empezamos con jugos y tuvimos tacos al pastor, pero nos quedamos con las tortas”, cuenta.
El sabor y sus productos
En cuanto a los jugos dice que el Florida es el más vendido, luego sigue el agua de alfalfa con piña, limón y guayaba; la de tamarindo con mango y el licuado de fresa, plátano y guayaba.
Conservar el estilo
Compromiso social
Además manifiesta que ofrece empleo a madres con pareja o solteras, las cuales trabajan para ella y las considera como de su familia, admite que siempre ha buscado procurar el bienestar de sus trabajadoras.
Su tradición y sus anécdotas
Revela que su negocio tiene mucha interacción con turistas y ella habla muy bien el inglés, ya que los americanos son los que más los frecuentan, “Nos visitan de varias nacionalidades, pero siempre el inglés es lo que más se les facilita”.
Anécdotas en su negocio hay muchas, pero siempre encuentra una diferente. Expone que el tema con los extranjeros siempre parte del desconocimiento, “Hay personas que llegan y te dicen 'Oiga, ¿esa fruta existe?.' Es gente que no es de aquí, viene mucho turismo y te hacen preguntas como esas”.
Al final la señora Hernández dice que uno de los secretos para durar mucho tiempo abiertos es el amor que se tienen por las cosas, el que tiene por su negocio “si fuera una cosa tan impersonal, yo creo que no hubiera durado”.
Editor y reportero del suplemento Aderezo en todas sus plataformas desde hace un año y hace una década en la OEM.


























