Medio Siglo
El partido Morena no está preparado, al menos no en Querétaro, para tomar y ejercer el poder (aún pequeño, pero inusitado) que le dieron las elecciones del 2 de junio.
Desde hace años divididos en “tribus” y liderazgos dispersos, hoy el reto guinda es cohesionar una sola fuerza para ser, como esperan los electores, una verdadera oposición en esta que es la más benéfica y tal vez irrepetible coyuntura para cimentar a la izquierda.
Hay “tiro” dentro del partido y se darán con todo de aquí al 25 de septiembre, cuando estrenen su mayoría en el Congreso estatal y una monstruosa aplanadora en lo federal.
Ya pelean entre ellos por las posiciones de poder político y económico, unos para retribuirse años de penurias, otros para cobrar revanchas y unos pocos para crear estructuras con miras al 2027 que se elige gobernador.
Así como el PAN paga el precio del exceso de confianza, en Morena las amenazas son el triunfalismo, los caudillos y las revanchas.
EXPERIMENTADA
Ahí está de ejemplo que ni siquiera Sinuhé Piedragil tiene asegurado ser líder de la fracción de Morena en el Congreso estatal. Será muy fundador del movimiento, pero en el ámbito legislativo y político gana “de calle” la actual diputada Andrea Tovar.
FUTURO
El 2027 comenzó el 3 de junio del 2024.
Eso lo obligará a desmantelar las complicidades que ha armado el senador y también futuro diputado federal Gilberto Herrera Ruiz.
CEGUERA DE TALLER
Sólo en la campaña de “Felifer” Macías y autorizado por el estratega Antonio Rangel se creyeron eso de que el PRI les aportó algo, siendo que los votos que perdió entre 2021 y 2024 son los mismos que Morena creció.
CIERRE DE LA FERIA














