Notas urbanas
Los músicos nos adaptamos a todo
Donna Oliveros/Diario de Querétaro
Sorprendidos por su presencia y por su ejecución musical, las personas desaceleran el paso para depositar algunas monedas en la caja del violinista, cuyo cubrebocas apenas le permite esbozar una sonrisa como agradecimiento.
Al igual que muchos músicos de la ciudad, Brandon Campos ha tenido que buscar la manera de sacar lo del día. Desde hace tres semanas, se coloca al exterior del Walmart de Bernardo Quintana, al que llegó tocando puertas como último recurso.
Tras el cierre del establecimiento y la cancelación de su agenda, las siguientes semanas “vivimos un poquito de romper el cochinito”, hasta que los ahorros se acabaron, lamenta.
Sin ningún apoyo gubernamental, ni la posibilidad de trabajar, platica que por fin se animó a salir con su bocina y violín eléctrico cuando vio a otro músico haciendo lo mismo.
Con 27 años y una bebé recién nacida, el músico sale todos los días de su casa hacia el establecimiento, donde a partir de las 20:00 horas, hasta que se cierran sus puertas, toca para la comunidad.
“Hay mucho estrés, incluido el propio que hay que sacar, que hay que quitar, hay que relajarlo, y por supuesto, tratar de sacar unas monedas”, suelta con una sonrisa en la mirada, antes de continuar con su repertorio.
Queretanos en la informalidad laboral
Brandon Campos forma parte de los 31 millones de mexicanos que se desempeñan en la informalidad laboral, lo cual representa más del 50% de la población ocupada en el país, según los últimos datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE).































