La posibilidad de completar la trayectoria escolar varía drásticamente por región. En la Ciudad de México, 46 de cada 100 estudiantes que ingresan a primaria terminan la universidad. En Chiapas, solo lo logran 10 de cada 100.
Persistirá ambiente caluroso y seco hasta el sábado, sin embargo, para el domingo se espera el ingreso del FF 37 con rachas intensas de Norte, lluvias y descenso de temperatura
Entre las asistentes a la feria estuvo Ángela Olazarán, quien en octubre de 2024, recibió el Global Student Prize que la acreditó como la mejor estudiante del mundo.
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La democracia debe ser considerada como eje rector en la educación con el propósito de formar para la vida, comenzando ahora con visión al futuro, que permita recobrar la participación de todos los individuos de una sociedad, erradicando la estratificación social, dando lugar a la eliminación de las asimetrías valorativas y educativas existentes en cada pueblo o nación; ser una medida en contra de la ignorancia y todo tipo de prejuicio. Si se reflexiona sobre el carácter democrático de la educación en México, los incumplimientos del sexenio anterior son evidentes y el actual modelo no reúne las características necesarias para cumplir con este propósito, por lo cual, los agentes educadores y beneficiarios de la educación, deben buscar procesos de enseñanza y de aprendizajes que permitan alcanzar una educación democrática.
El reto es grande, inicia por comprender a la democracia como sistema de vida, no solo de forma conceptual, sino ponerla en práctica desde el núcleo social inmediato, la familia. Una vez interiorizado este conocimiento, ser agentes de cambio con la capacidad y el valor de enfrentar al sistema, teniendo como objetivo la formación de mejores seres humanos, en una sociedad libre de violencia. Es necesario enriquecer el proceso de oportunidades y formación del estudiante con el uso de nuevos enfoques, propósitos, materiales de enseñanza que enfatice un sistema de vida democrático más que el reconocimiento de un régimen político.
Hoy abordamos un problema que es consecuencia del incumplimiento: la deserción escolar. Esta no tiene una causa sencilla ni única, sino que se debe a diversos factores, tanto condicionantes cómo determinantes. En ambos casos, se trata generalmente de un conjunto de causas sociales, culturales y económicas que confluyen para que los estudiantes abandonen la escuela y se dediquen a otra cosa. La deserción no se da simplemente porque las personas no quieren estudiar, sino que es un fenómeno complejo que delata otras razones más profundas en la sociedad.
Alrededor de 994 mil 219 estudiantes en México abandonaron sus estudios durante el ciclo escolar 2024-2025, de acuerdo con cifras de la organización Educación con Rumbo (ECR), que alertó sobre el estancamiento de las estrategias para garantizar la permanencia escolar en el país. La deserción escolar en México es un problema crítico, con una tasa de abandono del 30.9 por ciento en el nivel medio superior. En educación básica, se reporta casi medio millón de estudiantes que dejaron de estar inscritos, con una caída de matrícula de 29.88 millones a 29.38 millones. Cifra que, aunque menor a la registrada en años de pandemia, refleja un estancamiento en las estrategias de permanencia. “Esta cifra por sí sola desmonta cualquier discurso oficial que pretenda ocultar la dimensión de la crisis educativa en México” afirmó Patricia Ganem, coordinadora del Observatorio de la Educación.
En modalidades como Profesional Técnico, el abandono escolar alcanza hasta 59.5%. En estados como Baja California, Colima, San Luis Potosí y Sinaloa, los índices superan el 93%, revelando una profunda crisis de permanencia educativa. Las cifras también reflejan brechas territoriales. Mientras la Ciudad de México reporta una cobertura educativa del 103.62%, estados como Veracruz (66.5%), Colima (68.5%) y Campeche (70%) están muy por debajo del promedio nacional (76.9%). Estas diferencias, advierte ECR, perpetúan desigualdades históricas. No se diga los problemas que enfrentan las modalidades indígena y comunitaria, en pleno abandono institucional. En estados como Colima, Sinaloa y Tlaxcala, menos del 70% de los estudiantes en educación comunitaria concluyen la primaria, y el abandono se duplica en secundaria. Estas modalidades, muchas veces impulsadas directamente por las comunidades, siguen marcadas por la invisibilidad estructural y la falta de políticas que atiendan sus necesidades reales.
Las condiciones materiales son críticas y en consecuencia repercuten en el abandono escolar: En primaria comunitaria, solo 0.3% de las escuelas tiene electricidad. En secundaria comunitaria, ninguna cuenta con internet o materiales adaptados. En el caso de la educación indígena, solo 8.8% de las escuelas primarias cuenta con internet pedagógico y 2.1% con materiales adaptados para discapacidad. Esto contribuye a una tasa de analfabetismo del 21% entre hablantes de lenguas indígenas, con picos del 32.9% en Chihuahua, 30.9% en Guerrero y 25.2% en Chiapas.
Las consecuencias de la deserción escolar son significativas y afectan tanto a los individuos como a la sociedad. Algunas de las principales consecuencias incluyen:Riesgo de desempleo. Los estudiantes que abandonan la escuela enfrentan mayores dificultades para encontrar empleo estable y bien remunerado.Pobreza. La falta de un certificado escolar limita el acceso a mejores ingresos y oportunidades laborales. Delincuencia: Existe una correlación entre la deserción escolar y un aumento en la delincuencia. Problemas de salud. Los desertores escolares pueden experimentar problemas de salud ísica y mental. Desarrollo integral truncado. La deserción escolar interiere con el desarrollo personal y profesional del individuo.
En la actualidad la deserción escolar no sólo afecta el futuro de los estudiantes, sino que también tiene repercusiones en el desarrollo social y económico del país. La pérdida de estudiantes representa una” grieta” en el futuro colectivo de México, y es necesario un cambio profundo en las políticas educativas para abordar estos problemas de manera efectiva. Es un fenómeno complejo que requiere atención urgente. Las cifras actuales indican que, a pesar de los esfuerzos por aumentar los apoyos sociales, el sistema educativo enfrenta desafíos significativos que deben ser abordados para garantizar la permanencia de los estudiantes en las aulas. Es fundamental que tanto las autoridades gubernamentales como educativas, implementen estrategias efectivas que atiendan las causas estructurales de la deserción escolar para mejorar la situación educativa en el país.
Hoy la lucha contra la deserción escolar también implica lucha contra todos los factores que la propician, como la pobreza, la exclusión, la drogadicción o la criminalidad. No resulta una tarea sencilla, pero hay que hacerla. Como se ha señalado, hay que fomentar buenos espacios educativos en los que el alumnado posea reales oportunidades de crecimiento y de aprendizaje; ofrecer oportunidades de reinserción, No sólo becas como ahora se hace. Es necesario invertir más en la educación pública, que una persona estudie, pero también que tenga para comer.
Ante este panorama, diversas organizaciones han reiterado la necesidad de replantear la política educativa y social. Las cifras reflejan que los problemas estructurales no han sido atendidos con la seriedad que requieren. Las actuales estrategias de retención han demostrado ser insuficientes frente a las condiciones de desigualdad, exclusión y precariedad. La urgencia no está solo en mejorar los indicadores, sino en garantizar que todos los niños, niñas y jóvenes del país, sin importar su contexto, puedan ejercer plenamente su derecho a la educación. El reto es comprender a la democracia como sistema de vida.