Cómo ir a misa y no perder la fe
En un tiempo en el que somos conscientes y exigimos que se respeten los derechos humanos tenemos que aprender a respetar el derecho de Dios. En este caso, Dios ha mostrado cómo tiene que ser adorado, cómo quiere ser alabado y celebrado.
El altar resalta el aspecto de sacrificio que tiene la eucaristía. Es como si sobre el altar estuviera tendido el cuerpo de Cristo que una vez más se ofrece por nosotros y derrama su sangre por nuestra salvación.
La eucaristía nos va llevando cuidadosa y paulatinamente hacia la contemplación del misterio de Dios, educando nuestros sentidos desde los cuales nos vemos inmersos en la gloria de Dios a través del sacrificio de su Hijo, Nuestro Señor Jesucristo.
“Cómo ir a misa y no perder la fe”, un libro que haría mucho bien en nuestras parroquias para recuperar la dignidad de la liturgia y para valorar la manera como Dios quiere ser adorado.















