Ciencia y Luz | ¿De dónde vienen las ideas?
Jesica Cortés y Paola Pensado / Colaboración
La creatividad como utopía
Hay algo extraordinario en cómo imaginamos a los grandes genios de la ciencia y el arte. Cuando pensamos en Picasso, Einstein o Curie, solemos verlos como mentes dueñas de una inteligencia inalcanzable.
En realidad, lo que lograron fue pulir muy bien la estrategia que los llevó a materializar las ideas, mismas que transformaron la ciencia y el arte a partir de la curiosidad, la observación atenta y la disposición a cuestionar lo establecido.
Al recorrer la exposición, surgía una pregunta inherente: ¿cómo le hizo? La respuesta no parece residir en algo inexplicable, sino en un cóctel de autodidactismo, libertad e inspiración.
¿Divagar para crear?
Gracias a las técnicas de neuroimagen, sabemos que una de las claves de la creatividad, está en regiones cerebrales encargadas de integrar información proveniente de distintos sistemas sensoriales y cognitivos.
En esos momentos, el cerebro no está enfocado en una tarea inmediata, sino en la exploración interna de recuerdos, conceptos y experiencias previas. Este mismo mecanismo neuronal sustenta tanto la creación artística como la formulación de ideas científicas innovadoras.
Isaac Newton es el ejemplo, se detuvo a pensar por qué había caído una manzana de un árbol. No fue la caída en sí lo extraordinario, sino el acto de permitir que la mente divagara lo suficiente como para formular una pregunta nueva sobre un fenómeno común.
¡Te toca a ti, toma papel y lápiz! Cierra los ojos e imagina una escena común, luego escribe. Tal vez, al mirar con otros ojos lo que siempre está ahí, descubras que crear empieza mucho antes de tener una gran idea.
*Instituto de Neuroetología, Universidad Veracruzana.













