La otra realidad de la 4T
El presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, dice que “la gente está tranquila y feliz”, y que la oposición magnifica los problemas, pero si así fuera no hubieran salido miles de mujeres y hombres a exigir seguridad.
El pasado 8 de marzo miles de mujeres salieron a protestar por la inseguridad que viven cada día, y cómo no protestar si este gobierno lleva más de 4 mil 500 feminicidios, y no son datos de una persona, son datos del propio gobierno “transformador”.
Cifras que fueron recopiladas desde el 1 de diciembre de 2018 hasta el 31 de enero de este año, con datos oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), de esta administración.
Y es extraño que estas cifras existan cuando presuntamente estamos en el gobierno más feminista y humanista de la historia, y la gente está feliz, pero la realidad nos dice día con día que la violencia en contra de las mujeres en el país persiste continuamente.
Y no solo salieron las mujeres, salieron padres y madres que tienen a sus hijas desaparecidas, que fueron víctimas y se convirtieron en estadísticas de feminicidios, que salieron a gritar con dolor que hoy sus hijas no están con ellos.
La deuda que dejará el Presidente no solo será con los padres y madres de los 43, ahora 44 normalistas de Ayotzinapa, la dejará con las mujeres mexicanas, con los padres y madres que a sus hijas se las arrebató la violencia o la delincuencia que las desapareció.
Este gobierno fallido no tuvo ningún avance con el caso Ayotzinapa, y peor aún ya pasaron a 44 normalistas asesinados, y peor aún 10 mujeres son asesinadas diariamente, en el país feliz y donde la gente está tranquila, según la otra realidad de la 4T.
*Senador por Veracruz. PAN















