Tempestad
No es claro cómo ni cuándo se va a resolver el conflicto en el Medio Oriente. Sí lo son las consecuencias que dejará tras su paso devastador.
No hay, por lo pronto, nada que las sustituya. Peligroso.
Pero no es solo Europa. Japón y Corea del Sur entendieron ya que deberán prepararse para una posible conflagración alrededor de Taiwán.
Esto seguirá manteniendo los precios de las gasolinas, diésel y fertilizantes altos.
Continuarán, entonces, las presiones inflacionarias en diversos productos, pero especialmente en los alimentos. Y la inflación y los alimentos mueven votos.
Tendremos, entonces, un lustro de alta inestabilidad.
Friedmann anticipaba que estamos inmersos justamente en un cambio de ciclos y que eso llevaría a una década de incertidumbre, polarización, reconfiguración económica y realineamiento político internacional. La calma volvería hacia 2030.
No hay duda: estamos en medio de la tempestad.















