La condena de la historia
El régimen cubano se derrumba. La gente sale a las calles masivamente. Los videos que corren en redes registran un solo grito:
—¡Libertad!
No demandan comida. Luz. Gasolina. Esa escasez, brutal e injusta, no es el núcleo de la quema del partido comunista en Morón o de la toma de calles en diversas ciudades, La Habana incluida.
No es, por tanto, el fin del bloqueo la demanda social hecha grito.
Es el hartazgo. ¿A qué? A la precariedad, obvio. Pero también a la opresión. Al bozal. A las cadenas que imponen los CDR en cada cuadra.
Detonó la valentía sobre el miedo la declaración de Díaz Canel al confesar que había negociaciones con Estados Unidos.
Pero también, las conversaciones son un anticipo: Estados Unidos prepara la salida conducida del comunismo. Quedará, quizá, el nieto de los Castro, apodado el Cangrejo, de 41 años que acaso tenga ascendencia sobre las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
Triste papel de México. Es como si, en los 70, hubiéramos apoyado a Pinochet y a Somoza y no a los perseguidos, torturados, hambrientos.
Las víctimas son los cubanos, cuya devastación resulta ya insoportable tras una larga noche de abusos y corrupción.
Estados Unidos no es responsable de la crisis terminal del régimen sino la torpeza, el abuso, la incoherencia y la crueldad de una camarilla que se apoderó del país por 67 años.
Lo destrozaron todo: la economía, la libertad, la independencia.
Pusieron barrotes a los sueños y mandaron al paredón la utopía.
Triste fin de la revolución: negociando la impunidad de sus cuadros seniles. Pactando su huida. Pavimentando su salida.
Así será. Y será mejor que ocurra pronto.
Liberaron a más de 50 presos políticos que, según la dictadura, no existen. Subyugados, se menciona anunciarán reformas de mercado en unos días.
Demasiado tarde. Sin estado de derecho. Sin productividad. Sin energía. Sin infraestructura: inútil.
Ya las reservas no bastan. No con ellos.
Deben irse.
E irse ya.
@fvazquezrig















