C. V.: Ciertamente al leer su poesía uno se da cuenta de que hay un conocimiento profundo de la forma; sin embargo, en la lectura de los demás poetas nadaístas, no encuentro ese manejo formal de la palabra; ¿tenían ustedes en las reuniones, alguna conversación en torno a las técnicas de la escritura poética?
J. E.: No, la ventaja que yo tuve fue que leí a los clásicos primero que otros poetas, mientras que ellos empezaron con las vanguardias francesas del comienzo del siglo -los que sabían francés- otros, en las primeras traducciones que venían. Yo por falta de otras obras tuve la fortuna de empezar con los clásicos y, desde allí comprendí el concepto de que la literatura debe tener un contenido importante.
C. V.: Yo sostengo, y algunos otros estudiosos del movimiento nadaísta que el poeta más importante, incluso algunos sustentan que el único poeta cabal del nadaísmo es Jaime Jaramillo Escobar, en el sentido estricto de la palabra, y sin embargo en los comienzos del movimiento Jaime Jaramillo Escobar, no aparecía en las presentaciones públicas, en los escándalos, en todas aquellas cosas que en Medellín, Cali, Bogotá, Manizales hicieron, ¿cómo se puede definir entonces o explicar la presencia de Jaime Jaramillo Escobar en el nacimiento del movimiento?
J. E.: Se explica por mi amistad en el colegio con Gonzalo Arango. Hicimos juntos el bachillerato en el liceo Juan de Dios Uribe de Andes. Hoy ya no existe. Después llegó Gonzalo antes que yo a Medellín. Nos volvimos a encontrar; cuando Gonzalo inicia el nadaísmo en una gira proselitista que hizo en todo el país, llegó a Cali, donde yo vivía, nos encontramos nuevamente y participé en las primeras reuniones. Pero las razones por las que no aparecí con los amigos del nadaísmo en sus permanentes recorridos por Colombia promocionando el movimiento, es porque yo vivía en Cali. Ellos partían de Medellín o Bogotá y por Cali iban de paso, además trabajaba y no tenía la facilidad de tiempo de andar con ellos en ese tipo de giras; ellos eran estudiantes y habían decidido emplearse a fondo en esa labor, mientras que yo tenía algún trabajo que desempeñar.
C. V.: En las reuniones con los nadaístas ¿qué discusiones de tipo literario frecuentaron?
J. E.: Casi nunca participé en eso, por lo que dije anteriormente. Los que estábamos en Cali, que se llegó a conocer como el grupo de Cali, lo que hacíamos era el intercambio de obras, el que conocía un libro, un autor lo compartía con los otros, hablábamos de las lecturas; discutíamos eso, pero principalmente era compartir el interés por la literatura contemporánea, lo que para nosotros era moderno, y esa fue una parte importante de la formación de todos, haber tenido esa ocasión; pero sucedían esos encuentros esporádicamente, no había fechas, lugares.