Muerte por Internet
Hace poco estuve en el pueblo de Santiago Atitlán. Después de
HERNAN BECERRA PINO
-No se preocupe. Así pasa, yo por eso cada tres meses cambio mi contraseña.
De pronto entra una indígena envuelta con su corte regional y al escuchar la conversación me dice:
-Está usted vivo, de qué se preocupa. Mire, déjeme contarle lo que me pasó.
-Adelante –aseveré.
-Pues no lo sé –dije sorprendido.
-Pues mi mamá. Él, de la impresión que la creyó muerta se desmaya. Y al volver en sí agarró un color amarillento que nunca dejó y a los pocos días murió.
-Mire lo que causa el internet.
-Cuál internet, fue la persona que en mala hora escribió que había muerto mamá.
-La persona que escribió esto fue la que mató a su hermano.
-Así es –dijo la señora con lágrimas en los ojos.
Me regresé a Tapachula y caminando por sus calles me encuentro a Tito Sánchez, quien me dijo: “Hernán, viste lo que te escribieron en internet”. Yo quise borrarlo pero no pude.
-Eso es lo que tú crees Hernán. Eso viene de Tuxtla (Gutiérrez) –dijo Tito quien en materia de información sabe mucho.
-Mira Tito. Todo puede suceder. Si fue en Tuxtla, como tú dices, es el precio que tuve que pagar por haberme ganado el reconocimiento del Coneculta Chiapas. Ni más ni menos. Cómo saberlo Tito, solo Dios.
Al otro día nos invitó Roberto del Pino -conocido también como “El Güero”- a comer a Tito Sánchez y a mí a un céntrico restaurante de comida china de Tapachula. Ahí nos reímos a más no poder de la anécdota. Que hablen bien o mal de uno, pero que hablen.
becerra_hernán@yahoo.com.mx





















