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“CURADITOS’ de nanchi, mora, hinojo y ciruela pasa.
Mi primer paseo fuera de Tuxtla fue cuando tenía 5 años, un viaje en carreta que duró más de una hora hasta Terán, con mi tía Julia. Al llegar a la casa de su comadre, ella entró por el frente para saludar; pero yo me metí por el corredor y ahí pude observar varias tinajas grandes que estaban medio escondidas, al preguntar que tenían me regañaron diciéndome: “esto es para gente grande”. Pero cuando mi tía salió, le pregunté y me dijo que tenían ‘chixtzoy’ (o sea traguito, en zoque), para la fiesta.
Años más tarde, en la década de los setenta, visité una casa de Terán, ubicada atrás del Tecnológico Regional, donde miré que sacaban trago de una tinaja, después supe que estaba elaborado con maíz y a veces con maíz y panela. Ahí lo vendían en botellas tapadas con un pedazo de olote envuelto con totomoste (joloche o doblador). Lástima que en esa época nunca pregunté el modo de prepararlo.
Otro licor muy famoso es la taberna, que se produce con la palma de coyol, aunque para prepararlo hay que tirar toda la planta y dejar el tronco que fermenta naturalmente al sol; y así días después recoger el líquido blancuzco que ha producido, que es el licor. Pero tienen que consumirlo en pocos días porque su fermentación sigue en proceso y en pocos días se echa a perder.
Además, que mi tío Julio Gómez decía que aquí en Tuxtla, se elaboraba un vino blanco, con uvas cimarronas chiquitas y verdes que cortaban en las orillada norte del viejo Tuxtla, aunque era bastante fuerte y algo agrio, pero que también usaban en medicina tradicional para curar algunas enfermedades del estómago. Es una lástima que estas plantas se hayan extinguido y que ahora se desconozca este producto.
Sin bien en otras regiones también se preparan licores con otras plantas y semillas, como el ‘balché’ maya que se prepara fermentando la corteza de un árbol con miel. En Copainalá se prepara el ‘cupsi’, que es aguardiente mezclado con miel virgen. Y sin duda que los diferentes tipos de magueyes proveyeron una gran variedad de licores, ya que se preparan desde el pulque, el mezcal y hasta el mejor tequila.
El famoso “curadito zoque” se prepara con aguardiente traído de los altos de Chiapas y también es famosa la jicarita en que se sirve. Y para que se anime, vamos a darles unas recetas sencillas, a las que puede agregar un poco de miel, al gusto, que sirve para mejorar su sabor, sólo que debe guardarse de 3 meses y hasta un año, para lograr la mejor calidad y sabor. Así tenemos:
Para preparar cuatro litros del curadito tradicional, se necesitan: Una garrafa de vidrio de cuatro litros, tres y medio litros de aguardiente, donde se agregan cuatro manojos de hinojo, un poco de guaco y de curarina en trocitos, así como la cáscara de una naranja madura, en tiras bien secas. Y así se deja reposar de una semana a varios meses, según su gusto, en un lugar fresco y que no llegue luz del sol directamente.
Este ‘curadito’ tiene un sabor amarguito, pero Tío Toñito decía que hay que tomar una copita, antes o después de cada comida para la digestión, además que sirve para curar “dolencias del cuerpo” como indigestión, inflamación, cólicos y otros males similares del estómago. Y también sirve para curar “dolencias del corazón” para que no “se amampe el alma”, diría don Gervasio.
La receta general es: Se ponen ¾ partes de licor y ¼ parte de frutas, es decir que un frasco de vidrio de cuatro litros se llena con 3 litros de aguardiente y 1 kilo de nanchi de monte que es más sabroso, pero escaso. Así que puede poner ese grandote, aunque tiene menos sabor. Para preparar con otras frutas, a la misma cantidad de licor se le pone:1 kilo de mora madura, de ciruela pasa chica o 1/2 kilo de Jamaica.
Otra fruta que su usaba mucho era el jobo maduro, aunque esta fruta casi se ha extinguido en nuestro municipio, nos comentan que es uno de los “curaditos” más sabrosos. También nos han recomendado elaborarlo con cuajilote maduro (tzutzú) o con carambola, pero recuerde que todos llevan poca fruta porque estamos preparando ‘curadito’ y no “curtido”.
Además se pueden usar otras frutas como durazno, pera, jocote, etc., pero hay personas que lo procesan con pedazos de madera de palobrasil o con trozos de carne cruda de res, pues dicen que le quita ‘fuerza’ al trago y le dan bonito color. Ahora que si gusta, puede preparar una dotación completa de todos los sabores.
Anteriormente en las fiestas tradicionales zoques del Cerrito y la Mayordomía, se repartía el “curadito” de hinojo con cáscara de naranja. Pero ahora se reparte el licor de “botella cerrada” que entrega el carguero del festejo en turno. Cabe mencionar que en ambos grupos tradicionales existe el cargo de “repartidor de la copita”. Y hay personas que toman su “curadito” como aperitivo, pues resulta bastante bueno. Así que decimos: ¡Tizcotá y Sasajcuy. Gracias y Salud!