Popchón y Xulubchón: la leyenda tzotzil que explica el origen del río Grijalva
Relatos ancestrales vinculan a dos serpientes con el cauce del Grijalva en el Cañón del Sumidero y el equilibrio entre naturaleza y espiritualidad
Thiaré García / El Heraldo de Chiapas
De acuerdo con este relato, en tiempos antiguos las comunidades vivían en equilibrio con los ríos y lagos, aprovechando el agua para la siembra, el consumo y la vida cotidiana. Esa estabilidad se vio interrumpida con la aparición de Popchón, una serpiente acuática de gran tamaño que habitaba en las profundidades.
La historia señala que el animal bloqueó el paso del agua en el río Grijalva, provocando una creciente que inundó comunidades enteras. Las afectaciones incluyeron la pérdida de viviendas, animales y cosechas, además de víctimas entre la población.
Ante esta situación, los vayijeletik —espíritus animales protectores— intentaron enfrentarla sin éxito. Fue entonces cuando, según la tradición, intervino la X’ob, considerada el alma del maíz, quien logró derrotar a la serpiente tras un enfrentamiento en el mismo cauce del río.
Con la muerte de Popchón, el flujo del agua se restableció y las inundaciones disminuyeron, lo que permitió que las tierras y las comunidades recuperaran sus condiciones.
La narración también incluye a Xulubchón, descrita como una serpiente con cuernos que no fue destruida. A esta figura se le atribuye la tarea de abrir caminos para los arroyos, remover obstáculos en los ríos e incluso provocar tormentas para limpiar las aguas y favorecer la lluvia.
En estos relatos, transmitidos de generación en generación, ambas figuras forman parte de la explicación simbólica del entorno natural, donde el agua, la tierra y los fenómenos climáticos están ligados a fuerzas espirituales.
Este fenómeno, asociado hoy a la acumulación de basura como plásticos, troncos y otros desechos, es interpretado dentro del relato como una nueva forma en que el equilibrio del río se ve afectado.
En ese contexto, la tradición oral no solo explica el origen del paisaje, sino que también refuerza la relación entre las comunidades y el cuidado del entorno, al vincular el estado de los ríos con las acciones humanas.



























