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La participación en un evento artístico internacional refleja el crecimiento de un talento originario del Estado Grande y su capacidad para contar historias mediante instantáneas visuales
El economista Luis Arturo Gómez. indicó que, en realidad, las pensiones no siempre son demasiado bajas, sino que reflejan la desigualdad existente en el país
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“Noticia del estado en que se halla el descubrimiento de la provincia de los Texas, que remite a don Manuel Riveros, fray Joseph Hortés de Velasco” (1690-1764), “predicador apostólico, general jubilado, ex definidor y custodio del Nuevo México”. La misiva se escribió el 13 de agosto de 1737, desde el Hospicio de Nuestra Señora del Destierro de Misiones, en Puebla de los Ángeles, lugar en donde el fraile franciscano hace las veces de notario apostólico y presidente in cápite del orfanato.
El remitente de la carta parece ser Don Manuel Rivero González (1697-1780), empresario y político español, originario del pueblo de Ayamonte, en Huelva. Rivero era conocido por tener una cercanía con la orden franciscana y por haber hecho grandes negocios en sus viajes por las indias, una empresa que le permitió generar una holgada fortuna y regresar a su tierra natal.
La relación de hechos informa sobre los territorios de Texas, Luisiana y Nuevo México. En su narrativa se explica cómo llegar a las provincias internas partiendo desde la ciudad de México, centrándose en los detalles de su topografía y en las circunstancias políticas. Describe además, las distancias entre las poblaciones, las misiones y presidios que existen; los accidentes geográficos; así como el estado que guardan las naciones de indios y los asentamientos españoles. Finalmente, detalla las incursiones y caminos que utilizan los franceses, en sus exploraciones por la región texana y en los alrededores del golfo de México.
Los intereses de Francia en Texas fueron tanto económicos como estratégicos. Por una parte, estaba el lucrativo comercio de pieles con las tribus indígenas, y por otra, la expansión de su imperio colonial, que requería encontrar una ruta fluvial hacia el Pacífico. Esta serie de expediciones, permitieron a los francos el establecimiento de fuertes militares, así como el registro cartográfico del actual territorio texano. Las constantes incursiones e invasiones galas al territorio de Nuevo México, desafiaban el dominio español en el norte de la colonia.
Solo por mencionar una de varias: René-Robert Cavelier, señor de La Salle (1643-1687), dirigió la primera gran expedición francesa a Texas, para 1685. Estableciendo el Fuerte San Luis cerca de la bahía de Matagorda, ubicada a 160 kilómetros al sur del actual Houston. Su objetivo era tomar posesión del territorio en nombre del Rey de Francia y de paso, encontrar la desembocadura del río Misisipi. Así, reclamó toda la región regada por el “Padre de las Aguas” y sus afluentes, para el rey Luis XIV bautizando el área como «Luisiana». Años más tarde —en una desafortunada expedición en busca de la desembocadura del mismo río— La Salle fue asesinado por sus propios hombres.
“Me parece conveniente decir que los mapas que fueron a España, delineando los presidios de Texas, en años pasados, fueron falsísimos porque en ellos se dibujaban baluartes y diamantes que solo pudieron caber en una fantasía poco cristiana”.