Pasado el show mediático estelarizado por los presidentes de EUA y de México todo vuelve a la normalidad, simplemente que ahora el gobierno de México tiene que acceder a ciertas imposiciones del país imperial del norte y no ganamos nada. Si bien es cierto México depende en sus exportaciones en un 83% de la Unión Americana según datos del INEGI, también lo es que no todo se reduce a intercambio comercial entre naciones o entre individuos, también a respeto y autonomía, en otras palabras libertad. La acusación directa que hace Donald Trump de que el gobierno Mexicano administra el crimen organizado no se quita con un manifiesto nada más, es una grave acusación, directa, sin embargo, con sus acuerdos momentáneos no se resolvió nada, es decir, no se atendieron las causas y las cosas siguen igual. El truco se traduce en un conformismo social que la mayoría acepta, Solomon Asch (1907-1996), dejando claro el destino económico y social de los mexicanos, una crisis seguida de otra. Veníamos de devaluación tras devaluación, luego el error de diciembre y recientemente la crisis orquestada del abasto de gasolina y ahora el crimen organizado. Ninguna de ellas fue real (a excepción de esta última), pero todas fueron organizadas concienzudamente. En cada una de ellas siempre salieron ganando los grupos de poder y la sociedad conformista aceptó por miedo o por presión social de las mayorías los acontecimientos. Ahora es un poco diferente, la sociedad mexicana acepta el hecho de que algo anda mal y es grave, la criminalidad, pero por miedo y la impunidad de que gozan los criminales lo sobrelleva, incluso estados como Sinaloa donde sufren con mayor frecuencia este cáncer pareciera ser una forma de vida, una cuestión cultural donde desde niños se preparan para enfrentar dichas adversidades. Este contexto se traslada a la economía donde miles caen embaucados porque otros tantos se dejaron llevar por algunas ganancias extraordinarias resultando en fraudes monumentales y el tema no termina ahí, están los cobros bancarios indebidos, en el redondeo, en los malos servicios, en cada una de las actividades económicas que tenemos la gente se conforma con lo menos y han desarrollado frases populares como “el jale es jale”, “hay otros en peores condiciones”, “siempre han robado (políticos)”, “todos son iguales” etc., todas estas denotando un conformismo ancestral de nuestra sociedad. ¿Existe una solución para esto? Lamentablemente en el corto plazo no; es una cuestión cultural y que con la ignorancia y el fanatismo se acentúa más. Los países que valoran más la libertad y el libre progreso (Países nórdicos, ingleses, etc.,) no están tan contaminados como aquellos que tienen sus cimientos en un profundo arraigo comunal, (México, La India etc.,) es por eso que es fácil extraer la riqueza de estos países sin mayores problemas. Esta representación Teatral de la que somos objeto seguirá mientras exista pobreza y hambre y la única forma de romperla, a largo plazo, es con libertad de: elegir de decidir y que hoy no tenemos. Usted vota por quien le ponen, compra lo que le dicen, en fin hasta que no llegue ese momento este ciclo se repetirá una y otra vez sin fin.