Descubrir
La palabra descubrir tiene tantos significados como la tarea que propone. En esta vida vamos descubriendo, un aprender lo nuevo o admirarnos con algo que estaba y no habíamos apreciado en toda su magnitud y esplendor.
En un mundo lleno de domesticación, muchas veces descubrir es algo prohibido, algo que se presenta como un peligro para que las personas ni siquiera intenten salirse de lo establecido, una estrategia muy eficaz que viene desde los mandos de poder.
El descubrimiento más importante es el de uno mismo ¿Quién soy? ¿Qué me gusta? ¿Qué me hace sentir bien? ¿Cuáles son mis dones? ¿En qué soy bueno? Pero los roles de los “deberías” limitan esa búsqueda y encuentro con nuestro ser.
Si estamos en un lugar donde no se te permite ser tú y aceptas que ser tú, no es apropiado, empezará el calvario de “no ser” para encajar, para agradar, para seguir las reglas familiares y sociales.
Hoy un tema muy comentado es la Inteligencia Artificial, un avance tecnológico que asusta porque cada vez más máquinas acaparan tareas que antes hacía un ser humano, pero ¿Qué acaso no es artificial actuar desde y por lo externo olvidándonos de nosotros mismos?
Pienso en los “deberías” que me conformaron desde niña y en cómo una voz interior me decía: esto no me gusta, no me parece correcto, no me hace sentir bien, pero lo adoptaba y me unía a la mayoría por inercia.
Conocerte es amarte ¡No podemos amar a alguien si no lo conocemos! Ahora que estoy en la tarea de conocerme más a fondo ¡Me gusta quien soy! Y veo cómo suprimí tantos de mis rasgos de personalidad por agradar al otro ¡Que pérdida de tiempo!
No somos la media naranja de nadie ni el complemento de otros y si asumimos ese rol estamos traicionando nuestro potencial y también evitamos que los que nos rodean se enriquezcan con lo que realmente somos y tenemos para compartir desde nuestro verdadero ser.
Ser no significa juzgar a los que no son como nosotros, ser es simplemente ser y dejar ser. Siendo somos ejemplo, las palabras se las lleva el viento, las acciones hablan fuerte y son las que marcan al que las ejecuta y al que es espectador de las mismas.
Hay una pregunta que se me hace clave para conocerse a sí mismo: ¿Y tú qué vas a hacer? Una reflexión de que la persona busque en su interior la solución adecuada a su situación.
Y me vuelvo a preguntar ¿Y tú qué vas a hacer? Y pregunto en general ¿Y tú qué vas a SER?
¿Te conoces? ¿Quién eres? ¿Te atreves a descubrirte, o prefieres la “tranquilidad” del disfraz, del anonimato?
ROBERTA CORTAZAR B.















