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Análisismartes, 23 de junio de 2020

Échame a mí la culpa

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Tantas cosas que están pasando en mi querido México y yo encerrado en casa, eso sí, con mucha precaución, pues soy de los que dicen que corremos alto riesgo, así que tengo que cuidarme y la verdad no se me ha hecho pesado gracias a mis aficiones, lectura, tocar guitarra, escribir y, la peor de todas, ver las noticias.

En un video que circula en la red se puede observar una entrevista que se le hace a Ferrusquilla unos pocos años antes de su muerte y en éste relata las condiciones que dieron nacimiento a dos de sus canciones: “Échame a mí la culpa” y “Cariño nuevo”.

“El Tariácuri” luego de escuchar la melodía, le habló a su hermana, de nombre Amalia y de apodo, ya se imaginó el lector: “la Tariácuri”, quien, luego de escuchar la canción, les pidió que fueran a su casa, en el camino, “el Tariácuri” le comentó a “Ferrusquilla” que había cometido un error al haberle dicho a su hermana.

Una vez en casa de Amalia, de nueva cuenta, interpretaron la canción y ella, ni tarda ni perezosa, tomó el teléfono, se comunicó con su productor, y le dijo: -Ya tengo una nueva canción-.

Así, relata Ferrusquilla, fue como la primera en dar fama a la canción, fue Amalia Mendoza “la Tariácuri”, quien, por cierto, cuando la oyó por primera vez, de la emoción, dejó caer un frasco con aceite y al recogerlo se cortó la mano.

Así surgió la melodía de que he venido hablando y, volviendo al tema del principio, sobre lo mal que está mi México, ni a quién echarle la culpa o a quién decirle “sabes mejor que nadie que me fallaste”.

Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresión

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