elheraldodechihuahua
Análisismartes, 7 de julio de 2020

¿Quién provoca el odio?

Cuando el discurso de odio promueve la discriminación o la violencia y brota de la boca de un presidente…

La libertad de expresión debe tener un límite, así se establece en la jurisprudencia y los tratados internacionales, pero ¿cuál debe ser la frontera entre lo permitido y lo censurable?

Las pautas que se han marcado son diversas, pero se coincide en que se pasa ese límite cuando se provoca la discriminación a través de un discurso de odio y esto lleva a la violencia, creando un ambiente de hostilidad.

Aquel sujeto rondaba la veintena de años, caminaba por la acera rengueando y con el cuerpo encorvado. Sostenía el brazo derecho pegado al torso y en su rostro se veían huellas de violencia y la sangre brotaba hasta manchar su camisa.

Una pareja mayor de edad se le acercó y el señor trató de sostenerlo, mientras la señora sacaba su teléfono celular y marcaba el número de emergencias.

Él apenas notó que le sostenían, en su cabeza aún sonaban los insultos que le habían dirigido mientras le daban una paliza.

Mientras el señor le sostenía, sintió las arcadas en el vientre, acompañadas de un dolor intenso y en su cabeza sonaban los ecos de las risas de aquellos tipos cuando se retiraban, jactándose de lo que le habían hecho.

Vació el contenido de su estómago en el cemento de la acera.

¿Es el discurso de odio un límite a la libertad de expresión?

Usted ¿qué opina?

Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresión

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