El elogio a la ignorancia
Al llegar la oscuridad, todos se acercaron tratando de transmitirse el calor corporal y el consuelo que da a la manada el contacto con los otros.
Con curiosidad, el individuo volvió a tallar las piedras y las chispas volvieron a saltar, ahora los gruñidos eran más de asombro que de miedo y poco a poco se fueron acercando a su compañero, que orgulloso de llamar la atención, repitió la operación varias veces, el resultado ahora lo veían ya sin temor.
Tuvieron que pasar días para que alguno acercara la yesca a las chispas y el fuego se produjera y días después habían disipado el frío prendiendo una hoguera que les daba calor y luz, con ésta pudieron aprovechar mejor las horas de oscuridad para desecar las pieles de los animales que cazaban.
¿Cuánto tiempo pasaría para que un trozo de caza quedase cerca del fuego, se cociera y lo probaran y cuánto para que un pedazo de arcilla se endureciera bajo el calor que habían producido?
El control del fuego permitió a los homínidos modificar sus actividades y aprovechar mejor las proteínas que ingerían y significó un gran paso en la evolución de la humanidad.















