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Análisismartes, 18 de agosto de 2020

Rosario y los dos poetas

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No se sabe por qué Rosario se inclinó por Manuel Flores, pues Acuña le dedicó un poema titulado “Nocturno” y que ahora se conoce más como “Nocturno a Rosario”, pero que, si leemos, tal vez encontremos en sus letras la razón de la decisión de Rosario.

Veamos los siguientes párrafos:

De noche cuando pongo mis sienes en la almohada, y hacia otro mundo quiero mi espíritu volver, camino mucho, mucho y al fin de la jornada las formas de mi madre se pierden en la nada, y tú de nuevo vuelves en mi alma a aparecer.

¡Qué hermoso hubiera sido vivir bajo aquel techo. Los dos unidos siempre y amándonos los dos; tú siempre enamorada, yo siempre satisfecho, los dos, un alma sola, los dos, un solo pecho, y en medio de nosotros mi madre como un Dios!

¿Sería acaso que la bella Rosario al conocer estas letras cerrara los ojos y, pensando en el abrazo de la pasión, los abriera y viera sobre ella la imagen complaciente y serena de la madre de quien pudiera ser su amado?

Tal vez sedujo a Rosario el buen decir de Manuel Flores, que en uno de sus poemas brindara el amor con las siguientes letras:

Como en la sacra soledad del templo, sin ver a Dios se siente su presencia, yo presentí en el mundo tu existencia y como a Dios, sin verte te adoré.

Ya lo sé, mis estimados lectores de avanzada edad, como el que esto escribe, identificaron la letra de la canción “Amémonos”, de Antonio Tormo, tomando el famoso poema lo trasladó a la música en tiempo de vals, casi 80 años después que Flores lo escribiera.

¡Ay qué tiempos aquellos, señor don Simón!

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