Análisismartes, 20 de septiembre de 2016
El conformismo social
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El conformismo social es un problema grave que nos involucra de manera directa e indirecta, que domina a la sociedad. Es una de las actitudes más comunes que observamos actualmente, y se relaciona al tipo de colectividad en la que vivimos. Las personas pertenecemos a diversos círculos dentro de la entidad, como: país, familia, amigos, grupos laborales, entre otras, y las creencias e ideas que se desarrollan dentro de ellos, tienden a transmitirse y repetirse de acuerdo al comportamiento aprendido.
Nos vemos inmersos en rutinas y exigencias de las cuales es difícil librarse, con el afán de llevar una vida acorde a lo establecido o aceptado como “normal” y sentir pertenencia a un grupo, porque nos aterra la exclusión. Es así, que el conformismo es una actitud que en ocasiones mostramos ante la vida y situaciones que enfrentamos, pues la presión social se ejerce bajo la amenaza de la expulsión.
Nos conformamos con nuestra jornada de ocho horas en un trabajo que no nos gusta, lugar de residencia incómodo, estatus, pareja, ingreso, metas y con la vida en sí. Nos da miedo explorar otras opciones y abandonar lo conocido por temor a no encajar el común esencial de pensamiento social. En general buscamos parecernos a los demás para no ser disminuidos, opacados y puestos en minorías. Nos cuesta trabajo cambiar por la inseguridad que ello conlleva, y aceptamos situaciones aunque sean gravosas, pues el desprecio por la sustracción puede atentar contra nuestra dignidad. Preferimos callar y acatar la opinión pública para evitar el aislamiento, ya que es más fácil integrar a aquella persona que se parece a todo el mundo, a aquel que no cumple el estándar social. Nos tornamos indiferentes y tendemos a discriminar. Por ello, es más sencillo para una mujer continuar con un matrimonio donde sufre violencia y ocultar su condición, a ser estigmatizada por ello; ser una persona homosexual y esconder sus preferencias, a enfrentar el rechazo que ello pudiera conllevar; ser un estudiante cursando una carrera profesional que no es de su agrado o pretender ser de una clase alta para sentirse incluido en un determinado grupo. La persona tiene miedo a perder la pertenencia, por eso prefiere callar y hasta perder el juicio. Es decir, se conforma.
La autoridad social pesa, en ocasiones margina y deriva en crueldad. Ejemplos de ello fueron el nazismo y fascismo, donde se muestra que cualquier buena persona puede desencadenar actos de atrocidad. “El conformista” es un film de Bernardo Bertolucci que cuenta la historia de Marcello Clerici, un respetado funcionario que se une al Partido Fascista como una manera de desaparecer en la multitud para poder integrarse al grupo. Es una crítica que muestra el odio a lo diferente para que las personas lo acaten por presumirlo “malo”. Se observa de joven matar a un homosexual porque intenta seducirlo. Se muestran en la película diversos colores que marcan el cambio de la personalidad del personaje: el rojizo se asocia a la violencia y el fascismo, el azul representa la frialdad y el blanco la vejez. Indica que el personaje va cambiando conforme cambia la sociedad, es decir, se va “conformando” y se guía por la voluntad de los demás para tener sentido de pertenencia. También refleja el sufrimiento que padece un sector de población por parte de la sociedad en general y políticos por el odio a lo diferente.
En México observamos distintas situaciones de discriminación y la exclusión social que atentan contra la dignidad y derechos de las personas. Lamentablemente, la discriminación continúa siendo un gran obstáculo para erradicar las desigualdades y contribuir a la construcción de una cultura de inclusión social, convivencia y respeto a la diversidad. La mayoría se siente con el derecho de decidir sobre los derechos de las minorías, o tratan de presionarlos para adecuarse a los “estándares” sociales mayoritarios. Se obstaculiza a las personas que tienen ideales distintos sobre la política, sexualidad y los valores humanos. Ikram Antaki refiere al respecto que “a menudo, la opinión contraria a lo que se repite no se atreve a expresarse; la presión oculta, peligrosa, despreciativa, logra callar a la gente”. El conformismo social prevalece y controla. Indica que “a menudo hablamos de ‘poder’; pero debemos tener conciencia de que existe un poder mayor que el político, militar o económico: es el poder de la presión social”. Una persona conformista acepta cosas que de manera consciente o racional rechazaría en otros tiempos por creer imposible un cambio, se basa en creencias limitadas. Por tanto, procuremos romper paradigmas y viejas creencias que nos atan.
La vida no tiene que ser como la gente espera de uno. Podemos rechazar lo convencional, ser emprendedores y reconocer que existe la posibilidad de ser libres y respetar la libertad de otros. Chris Guillebeau en su libro “El arte de no ser conformista” recomienda lo siguiente para no ser conformista: un autoempleo creativo, estar abierto a nuevas ideas, estar insatisfecho con el estatus quo, tomar responsabilidad de tus actos, trabajar muy duro, romper las barreras de la sociedad, entre otras. “Las ideas extraordinarias en un mundo convencional pueden resultar peligrosas y difíciles de aceptar, pues a la gente no le gusta los cambios ya que la costumbre es la reina de la sociedad”. Para acabar con el conformismo social, es menester educarnos, reconocer y respetar las diferencias. Procuraremos ser incluyentes y progresistas hacia una inclusión social, donde podamos alcanzar la libertad y felicidad individual y colectiva para acercarnos hacia una cultura de paz.