El problema no eres tú
Hay una conversación silenciosa que ocurre en Chihuahua. No se dice en voz alta, pero está en todas partes: en cafés, en pasillos de universidad, en comidas familiares donde alguien pregunta “¿y ahora qué sigue?” y la respuesta nunca es del todo clara.
Es la conversación de una generación que hizo lo que se suponía que tenía que hacer: estudiar, prepararse, hablar inglés, tener una carrera. Y, aun así, algo no conecta.
Esa frase pesa más de lo que parece. Porque no es falta de talento.
El resultado está en la calle. Jóvenes con más preparación que cualquier generación anterior, con menos certeza de que eso baste. Que cuando el primer trabajo no alcanza, cuando el crecimiento se estanca, empiezan a preguntarse si hicieron algo mal.
No. No hicieron nada mal.
Nadia Zenteno llegó al espacio porque un gobierno estatal decidió apostarle. La pregunta es cuántos jóvenes con el mismo talento no tuvieron esa apuesta, porque el gobierno federal decidió gastar ese dinero en otro lugar.
La respuesta está en un presupuesto que alguien decidió gastar en otro lugar.

















