El sistema ganó: ya no hay rebeldes
El capitalismo contemporáneo no necesita censurar: le basta con distraer. La economía de la atención convierte cualquier expresión en contenido y cualquier inconformidad en espectáculo.
La validación digital se vuelve sustituto del progreso material, las consecuencias son claras: fragmentación social, debilitamiento del tejido colectivo y una política incapaz de representar intereses comunes. Sin sujeto colectivo, no hay transformación posible.
Mi X: @salayandiaThor













