La ilusión de un México feliz
Las consecuencias son claras: cadenas de suministro interrumpidas, actividades esenciales paralizadas y una creciente desconfianza entre inversionistas, trabajadores y comunidades enteras. Y, sin embargo, desde el discurso oficial se insiste en que México está “feliz”. Pero, ¿realmente lo estamos?
Hoy el llamado es firme y responsable: es momento de asumir la gravedad del momento que vivimos, abandonar la narrativa triunfalista y responder con acciones efectivas a quienes sostienen la economía y generan empleo. El país merece mucho más que una ilusión de felicidad; merece soluciones, seguridad y un rumbo claro.
















