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Análisismartes, 31 de marzo de 2026

La mente de TikTok

Por Alex Batista 

Meta (Facebook e Instagram) y Google (YouTube) fueron declarados por un Tribunal de EUA responsables por diseñar plataformas adictivas que dañan la salud mental al generar dependencia hacia estas. Un fallo histórico y un precedente enorme. 

No porque se descubra algo nuevo, sino porque confirma algo que, como advierte Santiago Bilinkis, llevamos años viviendo sin querer verlo. Y la adicción a la tecnología no es casualidad.

Porque hoy las plataformas no compiten solo entre ellas. Compiten por cada segundo de nuestra vida. Porque cada segundo fuera de la pantalla es dinero que alguien deja de ganar. 

Por eso tanto “Hook”. Por eso el scroll infinito. Por eso los videos cada vez más cortos y adictivos. Porque la estructura para capturar la atención inmediata de la gente impacta ya hasta en la forma como vemos las películas. Según Matt Damon: 

“Ahora plantean cosas como: ‘¿Podemos tener una secuencia de acción en los primeros cinco minutos de la película? Para que los espectadores se queden’”

“No estaría mal si repitieran la trama de la película 3 o 4 veces en los diálogos, porque la gente está usando el teléfono al mismo tiempo que la está viendo”.

Por ello, la multa a Meta y Google es tan importante. Por el reconocimiento a un modelo sistemático que ha sido deliberadamente diseñado para explotar nuestras vulnerabilidades mentales.

Porque estamos en una lucha desigual entre compañías extremadamente sofisticadas y usuarios profundamente ingenuos.

Creemos que usamos las plataformas, pero en realidad, ellas nos usan a nosotros. Y las consecuencias ya son visibles. 

Cada vez nos cuesta más concentrarnos. Nos aburrimos más rápido. Necesitamos estímulos constantes. Pero el impacto va más allá de la atención. También afecta la forma en la que nos percibimos.

Como explica Bilinkis, las redes sociales han distorsionado la autoestima al darle un peso desproporcionado a la apariencia y a la validación externa. Vivimos comparándonos con versiones editadas de la vida de otros. Y en esa comparación, inevitablemente perdemos.

Empezamos a vivir la vida para mostrarla, no para disfrutarla. Ese es el verdadero cambio cultural. Porque la experiencia dejó de ser el centro. Los likes, seguidores, reproducciones: Esa es la nueva moneda social.

Nunca habíamos estado tan conectados y al mismo tiempo tan solos.

Pero si esto ya es grave, lo es aún más cuando hablamos de los jóvenes y de los niños.

Bilinkis advierte que incluso los bebés son hoy objetivo de contenido diseñado para captar su atención. Pantallas que sustituyen el contacto, el lenguaje y la interacción en etapas clave.

Y a ver, no se trata de abandonar la tecnología. Se trata de entenderla. De dejar de ser ingenuos. De cuestionar cómo funciona. Porque solo entendiendo el modelo podemos defendernos de él.

Por ello, es tan importante este antecedente.

Porque al final, el verdadero reto no es tecnológico, es cultural. Porque se trata de poner la tecnología al servicio de nuestra vida… y no nuestra vida al servicio de la tecnología.

@alexbatista0

Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresión

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