Análisisdomingo, 21 de marzo de 2021
Negocio vs. Deporte
Negocio vs. Deporte
Por: Mario Ramírez
Tinta Fresca
El fútbol mexicano siempre ha sido polémico, ya sea por el conflicto que este deporte lleva consigo por default debido a su arbitraje mayoritariamente subjetivo, o por la cultura dramática del ser humano mexicano, y lamentablemente esa polémica no se queda dentro de la cancha, sino que va hasta las oficinas de la Liga MX.
Han pasado 50 años desde que se jugó la primera liguilla de nuestro fútbol, ese formato en el que califican ocho equipos y que lo que tiene de emocionante tiene de injusto, o al menos eso es lo que opinarían las ligas más serias e importantes del mundo. Esta fase final fue creada para incrementar la cantidad de partidos y aumentar los derechos televisivos, lo cual en conjunto significó un aumento monetario considerable en la bolsa de la liga. Lejos de priorizar la competencia deportiva, este formato no sólo le ha dado la oportunidad de ser campeón a equipos que realmente no lo merecen, sino que también le ha restado mucha importancia a la temporada regular, la cual es la que, en teoría, debería decidir a un campeón de liga en el fútbol. A lo largo de 50 años el aficionado y el periodismo deportivo se acostumbraron y aceptaron vivir con esta injusticia tan apasionante, hasta ahora. Desde esta temporada 2020/2021 el negocio superó al deporte como nunca antes: La liguilla se expandió de 8 a 12 equipos y en una liga donde participan 18 escuadras esto quiere decir que el 67% de los equipos tiene la oportunidad de levantar el campeonato al finalizar la fase regular, el porcentaje más alto de todo el mundo. Ya era demasiado el premiar durante cinco décadas al octavo lugar con unos cuartos de final y ahora premiamos al doceavo con una especie de octavos final, que si bien es verdad que esa primera ronda de eliminación es considerada como “repechaje”, no hace falta saber mucho de fútbol para saber que el doceavo lugar no merece una oportunidad por el título. El deporte va perdiendo por goleada.
Escudándose bajo el pretexto de querer darle oportunidades a los equipos más chicos, la realidad es que esta modificación es única y exclusivamente para incrementar la cartera. Se entiende hoy más que nunca la necesidad de capitalizarse, la pandemia del Covid-19 vino para golpear a prácticamente cualquier empresa, por lo que de ser una solución temporal, sería comprensible. Pero… ¿y si no es temporal?. A esto se le suma la eliminación del descenso, la cual garantiza la permanencia en el máximo circuito sin importar que tan mal se esté trabajando. En reemplazo, los tres equipos del fondo de la tabla del cociente deberán pagar en conjunto una cantidad de 240 millones de pesos. La Liga MX debe ser la competencia menos riesgosa para cualquier inversionista deportivo.
Obviamente el entretenimiento es imprescindible en la industria del deporte y el negocio es lo que sostiene a toda esta industria, pero debe existir un balance y en este momento nuestra liga no lo tiene, mientras más crece el negocio más se destruye el deporte. Actualmente nuestra liga está fomentando la mediocridad, justificando el bajo rendimiento y premiando al conformismo, mientras simultáneamente se está denigrando al trabajo duro, castigando al esfuerzo extra y obstaculizando la dedicación y enfoque. ¿Suena familiar?
El fútbol es tan bello como defectuoso, y lo más hermoso de toda esta situación es que a pesar de estos grandes conflictos y polémicas dentro y fuera de la cancha, este imperfecto deporte se ha convertido en lo único capaz de unir a todo nuestro país, aunque sea por unos cuantos días, aunque sea cada cuatro años.