Opinocracia: el imperio de lo absurdo
Con el internet -y a partir de las redes sociales- todos podemos tener un espacio propio y considerarlo el único poseedor de la verdad, aunque quien lo represente no tenga -tengamos- la mínima idea de lo que dice o escribe.
La libertad de decir y escribir se multiplica cada vez más entre la población común, la que no tiene a su alcance medios de comunicación como las entidades gubernamentales, los políticos o las empresas que deben promocionar sus productos.
La gente dice a través de las redes sociales lo que siente, lo que le alegra o entristece, lo que teme o lo que advierte, pero también rechaza, critica y acusa. La opinocracia, hasta ese punto, debe verse como una herramienta poderosísima de liberación de la palabra.
Algunos creen, o creemos, que con decir o escribir, es sinónimo de verdad. Zapatero a tus zapatos ¿no? Son sólo cosas comunes.












