Una Navidad virtual
Justo en estos días, años atrás, las familias empezaban la estrategia de la cena de Navidad y repartirse tareas, alimentos que cada quien aportaría o, en su caso, hasta la hora del brindis.
Será una Navidad virtual, con los integrantes únicos del hogar, pero sin compartir con el resto de la familia en la casa de la abuela. Tendremos que recurrir a la tecnología para tener esa oración por los alimentos, ese brindis por la vida, ese regalo del alma.
Tendremos que conformarnos con la imagen y la voz de nuestros seres amados en una pantalla y a la distancia, pero nos deberemos el abrazo. Nos vamos a extrañar, lo sé, pero es necesario. Son sólo cosas comunes del mes de diciembre.