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Análisismiércoles, 8 de abril de 2026

Y sin pedir un peso prestado. La super deuda

Esto es importante porque puede cambiar rápidamente. Si el dólar se fortalece o salen capitales de México, el tipo de cambio podría ajustarse con rapidez. En pocas palabras: el peso no está tan fuerte como parece; el dólar está más débil de lo que creemos.

Si lo vemos en dólares, el aumento también es claro: de aproximadamente 550 mil millones de dólares a más de 900 mil millones. Es decir, un crecimiento sustancial tanto en términos absolutos como en proporción de la economía.

Y sin embargo, el discurso oficial insiste: “no se ha pedido deuda”. La realidad es otra. Sí se ha incrementado, y de forma acelerada en los últimos años, particularmente con déficits fiscales más altos hacia el cierre del sexenio.

¿Por qué no se refleja esto en una devaluación? Porque el tipo de cambio hoy no está respondiendo a los fundamentales de largo plazo, sino a flujos financieros de corto plazo y a un dólar debilitado externamente. Pero eso no elimina el riesgo; solo lo pospone.

El problema de fondo es claro: cuando una moneda se sostiene más por factores externos que por fortaleza interna, su estabilidad es frágil. Y cuando además esa aparente estabilidad convive con una deuda creciente, el margen de maniobra se reduce peligrosamente.

Hoy el peso luce fuerte. Pero detrás hay una realidad menos cómoda: más deuda, mayor dependencia de capitales volátiles y una fortaleza que no necesariamente es propia.

Porque sí se ha pedido, y bastante. Solo que no se quiere reconocer. La caída de Morena no va a ser por razones políticas, sino financieras, el dinero ya se acabó.

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