El Principito, una filosofía de vida
“Si ordeno a un general que se transforme en ave marina y si el general no obedece, no será culpa del general. Será culpa mía. (...) Hay que exigir a cada uno lo que cada uno puede hacer”
Antoine de Saint-Exupéry
Sabemos que los niños, siempre buscan respuestas a sus inquietudes, que solo algunos podrían contestar.
El ejemplo lo tenemos con el libro
El personaje en la obra, es un pequeño príncipe que tiene curiosidad por todo aquello que va descubriendo y la voluntad de comprender a los adultos, con el propósito de hacerlos pensar y filosofar.
Un niño, que ha viajado ofreciendo su amistad a personajes solitarios, que están inmersos en la tristeza de su vacío existencial.
Un pequeño príncipe, que construye una ética, porque le da valor a los actos, no a las palabras, por el cuidado de una flor única en todo el mundo; cuyo resultado es la alegría y la contemplación de la belleza.
De tal forma que es un cuento filosófico para adultos, cuyo tema principal es el conocimiento del conflicto entre niños y adultos; donde se involucran valores como la responsabilidad, el amor, la amistad, la generosidad, la honestidad y otros más.
Se sabe que el autor se rebela contra sí mismo, porque el niño desapareció y ahora es un adulto el que nos cuenta la historia.
Nos da a conocer el problema filosófico que surge entre la verdad y la realidad, por un simple dibujo que tiene diversas interpretaciones; ¿Es una boa, que digiere un elefante o un sombrero?
Ahora sabemos que la verdad está oculta y no se muestra a primera vista.
Sin duda una obra que brinda confianza y libertad, a las nuevas generaciones del mundo globalizado, que se muestra cada vez más caótico.
Nos recuerda que inexorablemente vamos a crecer, y no olvidar que fuimos un día niños. Además, nos ilustra la forma de cómo debemos relacionarnos con otros.
Podría decirse que, El Principito, nos permite apreciar el mundo sin impedimento alguno; de tener una mirada honesta frente al paisaje, como si fuera el primer día de la creación.
Porque sin duda como refería Antoine de Saint-Exupéry:
“Lo esencial es invisible a los ojos”
¿Será cierto?













