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Análisissábado, 22 de julio de 2023

El Principito, una filosofía de vida

“Si ordeno a un general que se transforme en ave marina y si el general no obedece, no será culpa del general. Será culpa mía. (...) Hay que exigir a cada uno lo que cada uno puede hacer”

Antoine de Saint-Exupéry

Sabemos que los niños, siempre buscan respuestas a sus inquietudes, que solo algunos podrían contestar.

El ejemplo lo tenemos con el libro , calificado como un proceso espiritual en forma de cuento, publicado en abril de 1943; el cual es un testimonio de vida de su autor; Antoine Saint-Exupéry.

El personaje en la obra, es un pequeño príncipe que tiene curiosidad por todo aquello que va descubriendo y la voluntad de comprender a los adultos, con el propósito de hacerlos pensar y filosofar.

Un niño, que ha viajado ofreciendo su amistad a personajes solitarios, que están inmersos en la tristeza de su vacío existencial.

Un pequeño príncipe, que construye una ética, porque le da valor a los actos, no a las palabras, por el cuidado de una flor única en todo el mundo; cuyo resultado es la alegría y la contemplación de la belleza.

De tal forma que es un cuento filosófico para adultos, cuyo tema principal es el conocimiento del conflicto entre niños y adultos; donde se involucran valores como la responsabilidad, el amor, la amistad, la generosidad, la honestidad y otros más.

Se sabe que el autor se rebela contra sí mismo, porque el niño desapareció y ahora es un adulto el que nos cuenta la historia.

Nos da a conocer el problema filosófico que surge entre la verdad y la realidad, por un simple dibujo que tiene diversas interpretaciones; ¿Es una boa, que digiere un elefante o un sombrero?

Ahora sabemos que la verdad está oculta y no se muestra a primera vista.

Sin duda una obra que brinda confianza y libertad, a las nuevas generaciones del mundo globalizado, que se muestra cada vez más caótico.

Nos recuerda que inexorablemente vamos a crecer, y no olvidar que fuimos un día niños. Además, nos ilustra la forma de cómo debemos relacionarnos con otros.

Podría decirse que, El Principito, nos permite apreciar el mundo sin impedimento alguno; de tener una mirada honesta frente al paisaje, como si fuera el primer día de la creación.

Porque sin duda como refería Antoine de Saint-Exupéry:

“Lo esencial es invisible a los ojos”

¿Será cierto?

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