elheraldodejuarez
Análisisviernes, 27 de febrero de 2026

Pensar, creando

“Pensar es tan natural como respirar”

Sabemos que la mente de una persona, está sujeta a exigencias externas y en ocasiones su pensamiento lo deriva sobre asuntos de los cuales no tiene ninguna tendencia o preferencia.

Recordemos que, cuando la mente de una persona piensa por sí misma, sigue su propia inclinación, la cual está determinada por la presión de su entorno inmediato.

Los especialistas refieren, que la lectura de un libro en cualquier de sus formas (físico o en internet), le brinda mayor “elasticidad” a la mente para lograr pensamientos creativos; además, le muestra al lector cuanto podría estar equivocado.

De tal forma que los pensamientos que surgen al momento de leer una obra literaria, brindan otra imagen de aquella naturaleza, que no conocemos en el caleidoscopio del herbolario terrenal.

Aquí es donde se construyen sus propios veredictos, después de comparar las opiniones de algunos pensadores, entre académicos, filósofos y escritores, para evitar convertirse en un ser autómata viviente.

Aquel que piensa por sí mismo, está relacionado con la filosofía quijotesca, que ha persistido a través del tiempo, frente a la innovación de la informática y la tecnología de la época moderna.

Curiosamente todos los seres humanos que piensan por sí mismos, podrían estar de acuerdo en algún tópico, sin embargo, sus diferencias por pequeñas que estas sean, surgen por algunas posturas diferidas de todo el bagaje aprendido.

Extrañamente cuando el empirismo presume que, a través de sus descubrimientos, ha extendido el conocimiento humano, es como si la boca “presumiera que ella misma mantiene vivo al cuerpo”.

Esto nos lleva a confirmar, que la toma decisiones y la emisión de juicios, fincados dentro un pensamiento creativo, tendrán mayor validez entre quienes los reinventan y además los fortalecen, con el único propósito de tener un bienestar común.

Cuando esto sucede, surge el placer y la felicidad del pensamiento, pero frente a este escenario, siempre habrá alguien que quiera aparentar ser “pensador, intelectual y filosofo” para buscar que lo feliciten por el trabajo creativo de otros.

Podría suceder que alguien piense en la divinidad y en los atributos de la eternidad y lo infinito, pero no obstante podríamos, reflexionar largo tiempo acerca del poder creador.

El respeto y el temor reverencial que se experimenta, procede de la semejanza de ese “don” sublime con los atributos divinos; esto les provoca sentirse empequeñecidos, incluso aún más pequeños de lo que somos.

Lo anterior sucede porque influye la cultura de una persona, sobre todo, las existencias calladas y esquivas de las supersticiones, la moral y la religión.

¿Será cierto?

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