Artilugios | Parejas cómicas de famosas
Las parejas cómicas tienen la vida que deben tener, al menos eso pareciera. Espero que este recuento de parejas del cine, le haya sido grato al artilugista lector. Por hoy es cuanto.
Las opiniones vertidas en este artículo son responsabilidad de quien las emite y no de esta casa editorial. Aquí se respeta la libertad de expresiónVi la cinta El gordo y el flaco, donde dos estupendos actores se caracterizan como los cómicos de antaño y se lanzan a rehacer ese momento feroz cuando vuelven a reunirse para una gira que casi merma su amistad y acaba con la salud de Oliver Hardy. John C. Reilly y Steven Coogan se transforman en los histriones, se adaptan a ellos, se mimetizan volviéndose una delicia verlos y recordar. ¿Quiénes eran?
El Gordo y el Flaco fue el nombre que se le puso en español al dúo cómico Laurel y Hardy. Lo formaban los actores Oliver Hardy (el Gordo) y Stan Laurel (el Flaco), estadounidense y británico, respectivamente. Su carrera como pareja se inició en el cine mudo, en los años 20 y se prolongó hasta la segunda mitad del siglo XX.
Considerados una de las mejores parejas cómicas del cine, consiguieron aunar sus distintos estilos de comedia en una sincronía casi perfecta. Eran dos maestros de la comedia física. Golpes, puñetazos, patadas, coces, feroces momentos que se relajaban al instante con la salida ingeniosa de Laurel. Éste era un gran muto. Las palabras eran cosa de Hardy que estableció el rompimiento de la cuarta pared. Volteaba descaradamente a la cámara, los espectadores sentían que el actor los veía fijamente haciéndolos cómplices de su congoja ante un compañero tan torpe.
La película se enfoca en los detalles de la relación personal del dúo cómico mientras relata cómo se embarcaron en una complicada gira en el Reino Unido e Irlanda durante 1953 y luchaban para tratar de hacer otra película. Se ven los gags más célebres de la pareja, su fracturada amistad que viene a desastrarse en una discusión cuando Laurel echa en cara al gordo su traición. Hardy firmó contrato aparte, pues Laurel era acusado de comunista y eso, en Hollywood sobre todo, es un gran pecado. La aparición de las esposas no contribuye mucho a fortalecer la relación y la pareja se separa después de un infarto que tiene Hardy en una actividad de las muchas que los londinenses exigieron del dúo.
Ver cómo se fracturó esa relación de talentosos es como asistir a la destrucción de una casa, que de hecho es el único film no citado en la película. Dirigida por Jon S. Baird a partir de un guion de Jeff Pope, basada en las vidas de los comediantes Laurel y Hardy. La cinta está protagonizada por Steve Coogan y John C. Reilly como Stan Laurel y Oliver Hardy, respectivamente.
Qué de recuerdos, otros, me trajo la cinta. Vestida con los ropajes de la época, ambientada en las maneras de esos tiempos, en el antiguo star sistem, El gordo y el flaco devela ese instante en que la amistad vale, debería valer, más que el talento. Dejo este bailecito que parece ser el foco de todo el meollo del asunto. El actor que hace Hal Roach, el terrible mánager de la pareja comenta que es una tontería.
Pensar en el gordo y el flaco en una cinta del oeste. Pero este gag es la muestra de la sincronía, del ingenio, de lo más certero que alguna vez el cine pudo dar. La pareja repite el bailecito en su gira, pues el público lo pedía, además. Laurel se asusta, el Gordo no está en condiciones. Lo vemos sudar el frío de la glucosa que los poros atornillan. ¿Puedes?, le pregunta. Claro, dice Hardy. The show must go on. Salió alguna lágrima, claro. Eso es lo que provoca el talento, lágrimas, risas, comedia, tragedia, soledad, compañía. Lo humano revelándose.
Junto a ellos, apareció muchos años después en nuestro país, ese inveterado dueto Viruta y Capulina, una versión muy a lo chilango de los anteriores. Tin Tan dijo en algún momento que ellos eran los cómicos del mañana. Germán Valdés se equivocó, curiosamente. Ni uno ni otro. Aunque en el medio del espectáculo el que come más saliva traga más pinole.
Gaspar Henaine se quedó con todo. Marco Antonio Campos se eclipsó para siempre. Dicen, porque hay quienes lo creen, que el avión donde perdió la vida Blanca Estela Pavón, estaba dispuesto para Viruta. El cómico, viendo que su amiga tenía que estar en los estudios de cine para un contrato, le cedió su lugar. Si no hubiera sido Viruta tan galante quizá no existiría la pareja y la Pavón estaría viva aun hablándonos de Pedro infante. Como ya vimos más arriba, la desavenencia entre actores es de lo más común.
Así como Laurel y Hardy esbozaron diferencias ingobernables, Viruta y Capulina se empeñaron en separarse, aunque estaban en su mejor momento. Eran requeridos por muchas empresas que los patrocinaban. Entre ellas la famosa marca de goma de mascar, Adams. Cómicos y canciones fue no solo una película (1960) fue un exitoso programa de la naciente televisión mexicana. Viruta y Capulina no supieron remontar la fama. Bohemio y escandaloso el primero, más contenido y buen padre de familia, muy árabe según se ve en sus rasgos el otro, eran antípodas aun cuando fueran cercanos en la pantalla. Es de agradecer la deliciosa escena donde los dos cantan “Cachito mío” con María Antonieta Pons en la cinta La odalisca número 13 (1958). En esa sutil directriz del ánimo, la pareja demostraba sus dotes de buenos actores, bailarines y cantantes.
La segunda voz que le hace Viruta a Capulina, quien cantaba con su voz de falsete, de chansoniere masculino, es memorable. Pocas veces se vio en el cine nacional una pareja de cómicos que causara tal sensación. Manolín y Schilinsky no solo eran remedo del remedo, jamás tuvieron la fortuna ni la fama de Viruta y Capulina. La cinta Cantinflas (2014) evidencia el desdén con que Mario Moreno trata a Schilinsky, que era concuño del mimo de México.
Lo cierto es que Manolín y Schilinsky no fueron una pareja estable. Manolín aparece en muchas otras películas, la adaptación de Ahí está el detalle (1940) de la cinta Vivillo desde chiquillo (1951) o Ahí vienen los gorrones (1953) donde aparece como un peladito, a la manera de Cantinflas, pero menos interesante.