Artilugios/ Caperucita Roja, de Charles Perrault.
Algo parecido ocurre con ese cuento eterno que madres, abuelas, tías, hijas que se vuelven madres y niñas que de nietas algún día pasarán a esposas. Me refiero a la Caperucita roja.
Pero vamos seriamente a lo que nos ocupa.
El lobo feroz, interpretado por Johnny Depp es un delicioso relax ante la desmembrada relación de canciones a cuál más intensa pero no memorable. Dejemos eso.
Caperucita aparece en los cuentos y adaptaciones como ejemplo de la desobediencia. No hace lo que su madre le dice.
1.- Se detiene en medio del bosque.
2.- Habla con extraños.
3.- Toma otro camino.
Caperucita llega y, todo inocencia, deja las viandas en la mesa y la abuelita/lobo le pide que se acerque a la cama. Ahí, y voy a citar porque me da un poco de pena contarlo, el lobo le dice.
—Deja la torta (el pastel en esa horrible traducción castellana) y el tarrito de mantequilla en la repisa y ven a acostarte conmigo.
Caperucita Roja se desviste y se mete a la cama y quedó muy asombrada al ver la forma de su abuela en camisa de dormir.
—Abuela, ¡qué brazos tan grandes tienes!
—Es para abrazarte mejor, hija mía.
—Abuela, ¡qué piernas tan grandes tiene!
—Es para correr mejor, hija mía.
—Abuela, ¡qué orejas tan grandes tiene!
—Es para oírte mejor, hija mía.
—Abuela, ¡qué ojos tan grandes tiene!
—Es para verte mejor, hija mía.
—Abuela, ¡qué dientes tan grandes tiene!
—¡Son para comerte mejor!
Visto desde esta óptica, este es un juego de esos que antes del sexo, haría cualquier pareja. La demencial escena está hecha para una núbil doncella y para un hombre mayor, peludo y maloliente. ¡Qué adelantado Monsieur Perrault al marqués de Sade!
Sí, buscan muchos colegas las fuentes del divino marqués y ahí están. Sin rascar mucho. Dejo a otros más certeros la labor comparatística. Me reservo el comentario de la otra versión, mucho más terrible.
Perdonará el lector que cite un meme, pero me parece muy correcto. El león y el tigre son feroces, pero tú no ves a un lobo haciendo suertes en un circo. Y es correcto.
Como último dato doy el siguiente.














