Carta a mi hija
Martha Isabel Parra
Querida hija:
Cuando salí de casa no supe qué sintieron mis padres. Con tu Abu lo acordé, y fue aval del contrato del departamento al que me mudé. Y Víctor sólo dijo: “Que Dios te bendiga, mi’jita, y cada mañana encomiéndate a Dios”.
Consejos para emprender el vuelo: El punto es que hay que volar alto, y no lejos. Alto porque significa tu crecimiento personal, espiritual y profesional. Lejos no, porque la lejanía te aparta de quienes te amamos, y ello te hace vulnerable a los peligros.
Es La Voz del Instinto.















