El respeto al derecho ajeno
El apotegma Juarista: “Entre los individuos como entre las naciones el respeto al derecho ajeno es la paz” inmortal frase pronunciada en 1867 cuando regresó a la Ciudad de México tras la consolidación de la República, debiera ser honrado cívicamente.
Y no me refiero a que se incorpore a las leyendas oficiales que se ponen en las comunicaciones de las autoridades, ni tampoco que se graben en letras de oro en todos los recintos públicos.
Debemos tenerlo grabado en pensamiento, palabra y obra por todos los ciudadanos, desde el presidente de la república hasta el más humilde mexicano que habite en algún confín perdido de las zonas desérticas o selváticas del país.
Viene a colación el pensamiento liberal de quien se supone ha servido de inspiración al actual jefe del ejecutivo federal, para llamar a la conciliación, a la grandeza que significa aceptar la crítica con humildad y serenidad.
Los que pertenecemos por vocación o por afición a lo que genéricamente consideramos periodismo, necesitamos la garantía del gobierno para ejercer libremente nuestros derechos sin cortapisas ni amenazas. No se quiere una libertad absoluta, eso es libertinaje.
Por tanto, ante la critica del periodista o la simple opinión no es correcto que detrás del esderitorio se coarte la libertad de expresión por medios directos o indirectos. El respeto al derecho ajeno es la paz. Lo dijo el Presidente Juárez.
















