Análisislunes, 16 de junio de 2025
La rebelión migrante
miguel.zarateh@hotmail.com
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En un movimiento inquietante, más de 200 ciudades estadounidenses vieron marchas bajo el lema “No King’s Day”, una clara respuesta a lo que muchos perciben como el creciente autoritarismo del presidente Trump. Irónicamente, en el día de su cumpleaños, Trump organizó un desfile militar para conmemorar los 250 años del ejército, un acto que ha polarizado aún más a la nación.
La atmósfera en todo el país está al filo del abismo. La retórica incendiaria del presidente no solo ha fermentado la discordia, sino que también ha alimentado la violencia en diversas localidades. Las políticas del ICE, reflejo de esta mentalidad divisiva, han sobrepasado límites, resultando en la caza de migrantes y la desgarradora separación de familias.
Ayer, la tragedia golpeó de manera contundente. El asesinato de una senadora y su marido añaden una capa de luto y miedo a una sociedad ya tensionada. En un escenario cargado de presiones políticas, fuimos testigos del insólito momento en que un senador de oposición fue expulsado de una conferencia de prensa para intentar ejercer su derecho a cuestionar.
En medio de este caos, me pregunto si, a pesar de todo, hay quienes aún defienden a Trump o ignoran la situación porque, por ahora, viven bien. Es fácil ignorar el ruido y evitar el conflicto cuando la propia vida parece estable. Sin embargo, el precio de mirar hacia otro lado es demasiado caro. El mayor mal en el mundo lo cometen no personas que eligen activamente el mal, sino personas que simplemente no piensan, que no se atreven a cuestionar lo que se les presenta como normal.
Este clima de incertidumbre y represión plantea una pregunta fundamental: ¿A dónde nos lleva todo esto? Trump, con su enfoque antimigrante, está llevando a la nación hacia un precipicio. La idea de unir al país bajo una bandera común de progreso se desvanece con cada acto y discurso divisivos.
Más que nunca, es crucial que los líderes de este país den un paso al frente para frenar esta espiral de hostilidad y resuelvan los problemas de diálogo y respeto mutuo. La historia juzgará cómo respondemos a estos tiempos, y la esperanza es que prevalezca la cordura y la justicia.