Protestar destruyendo: La paradoja que nos lastima
La paradoja es evidente: exigir el fin de la violencia con actos que provocan más confrontación.
La violencia nunca ha sido ni será el camino. Y lo afirmo porque este fenómeno, lejos de resolver los problemas, tiende siempre a destruir en nombre de una supuesta solución, arrasando a quien considera enemigo y desencadenando una espiral que difícilmente encuentra fin.

















