Análisissábado, 10 de agosto de 2019
Redadas en EU violencia y criminalización de mexicanos
Redadas en EU violencia y criminalización de mexicanos
Eduardo Sadot
sadot16@hotmail.com

Dos hechos marcaron esta semana las noticias de Estados Unidos, la más grande redada de indocumentados: 680 arrestados en el estado de Mississippi, a simple vista supondríamos que son 680 indocumentados solamente, pero en la mayoría de los casos esas personas tienen familias hijos padres o hermanos en las mismas circunstancias, lo que multiplica a más personas.
Imagine usted la desesperación de un familiar, en un país extraño, con un ser querido detenido, sin dinero y sin saber a quien recurrir con el riesgo de presentarse a preguntar y ser arrestado también, niños, jóvenes ancianos, atendido y juzgados sin misericordia, separados y regresados a sus países de origen, sí pueden argumentar que desde su ingreso infringieron la ley y por tanto, al colocarse fuera de la ley se hacen acreedores a sanciones migratorias.
Pero en este punto vale la pena reflexionar, que tan importante puede ser para un país y para una población defender a rajatabla sus fronteras –convencionales que responden a intereses particulares o de un gobierno– particularmente en el caso de EEUU, una frontera muy cuestionable, lo mismo que en países desarrollados europeos, o cualquiera que se encuentra en el fenómeno de la migración, el desplazamiento de asentamientos humanos procedentes de países pobres como África o Latinoamérica, independientemente de sus causas y las posibles soluciones a largo plazo, los gobiernos no hacen nada por sensibilizarse de la problemática, el Gobierno de México la 4T al menos tiene el merito de tratar de sensibilizar a su población y a los grandes capitales del problema, aunque a un costo superlativo que pagan todos los mexicanos. El tema demanda atención y resolverlo de manera integral.
La violencia desatada también contra grupos minoritarios, provocado por el lenguaje irresponsable del presidente Trump, igual que otros presidentes de la región, que pretenden hablar de amor y paz, pero con un lenguaje violento que por el contrario, incita al odio, la división, el rencor y la violencia, sin el menor miramiento que esta semana provocó el asesinato de varias personas.
Como mexicanos, las palabras de esos políticos ignorantes, violentos y frustrados, provocan rabia, impotencia y odio contenido frente a la insolencia, intolerancia y arrogancia que no enaltecen en nada su tarea, ni beneficia a sus pueblos. Un Trump, que en su ignorancia, califica a todos los migrantes como mexicanos, sin distinguir su procedencia de otros países latinoamericanos, un Obrador que califica también de fifís a todo lo que se le oponga. Inducido por sus equipos de publicidad que reproducen el modelo de Goebbels de Hitler, esos publicistas también son culpables.
El sueño americano está fundado en los sueldos en dólares, superiores a los de los pueblos pobres, esos mismos que atraen a los empresarios que incrementan sus ganancias con mano de obra barata, su ganancia está precisamente en esa diferencia que pagan los trabajadores de pueblos pobres con mano de obra de salarios miserables.
El reto, revertir la desigualdad y garantizar el arraigo en su países de origen, sin programas paternalistas, por el contrario, con ingenio y productividad calificada y justo pago, un problema complejo, contener la migración, tan complejo y perjudicial como las políticas cambiarias del mercado de divisas, un modelo, que favorece la desigualdad a países que pueden invadir el mercado internacional con papel, solo papel, impreso que reconocemos como moneda.