La noticia que se dio a conocer el miércoles cinco de marzo en el municipio de Teuchitlán, Jalisco, en el rancho Izaguirre en el poblado de La Estanzuela, nos pone a reflexionar en torno a la vida de cientos de jóvenes que fueron asesinados con crueldad y tragedia humana, jóvenes que buscaban un futuro mejor para sus familias, con la esperanza de ganar lo suficiente para vivir con dignidad, donde la oferta de trabajo les llegó por medio de las plataformas digitales, siendo el gancho para truncar su vida y con ello su futuro, jóvenes que esperaban emplearse y que muchos fueron citados en la Central Camionera de Tlaquepaque, Jalisco, donde el supuesto empleador los recibía y los llevaba en los vehículos automotores para trasladarlos de Tlaquepaque a Teuchitlán, lugar que allí se encontraba el campo de exterminio en el que nunca se imaginaron que su vida acabaría en los hornos crematorios por no obedecer órdenes en el entrenamiento físico y de armas para engrosar las filas del crimen organizado; jóvenes que murieron siendo víctimas de esta calamidad humana que el Presidente de Los Estados Unidos los ha calificado como terroristas y que viendo esto el Presidente Donald Trump no se equivocó, jóvenes que dejaron un hueco de dolor humano para sus madres, padres y hermanos, un hueco que jamás podrá ser llenado y solo las lágrimas y el dolor de las madres dan cuenta de esta pérdida irreparable al desconocer el final de sus hijos.
Jóvenes que solamente dejaron zapatos, pantalones, ropa interior, camisas, carteras vacías, sin ninguna identificación, así como huesos humanos, que son difíciles de identificar, este rancho de muchas hectáreas ya había sido intervenido por elementos de la Fiscalía y la Guardia Nacional en el mes de septiembre del año pasado, las autoridades no dieron cuenta de estos hallazgos hasta que las madres Colectivo Guerrero buscadores de Jalisco con valentía, voluntad y la esperanza de encontrar a sus hijos dieron con esta tragedia humana, lugar que tenía un altar a la Santa Muerte, pero gracias a una llamada anónima de una de las víctimas que logró escapar y puso al descubierto la fragilidad institucional de las dependencias de seguridad pública en el Estado de Jalisco, las madres Colectivo Guerrero buscadores de Jalisco hicieron el trabajo que les corresponde a las autoridades policiacas y de investigación del Estado.
Hornos crematorios donde los cuerpos humanos eran desintegrados para convertirlos en cenizas, pero ni el olor a la muerte cuando se quemaban esos cuerpos humanos trajo consigo sospechas a las autoridades municipales de este municipio, así como a los ciudadanos que transitan por esos lugares turísticos que visitan La Presa de la Vega, así como la zona arqueológica de Los Guachimontones, lugares turísticos de mucha concurrencia de turistas que viajan a este municipio para disfrutar de una buena comida dominical.
Afortunadamente la Fiscalía General de la República, así como la Presidenta Claudia Sheinbaum ha mostrado sensibilidad ante esta tragedia de los jaliscienses para atraer estos hechos delictivos donde operaba el crimen organizado, lo más importante de esta investigación fue como lo compartió el Fiscal General de la República Alejandro Gertz Manero quién ha trazado su línea de investigación a través de la memoria histórica, porque no es creíble que las autoridades municipales y estatales no se enteraran de estas prácticas criminales que arrancaron la vida de cientos de jóvenes inocentes que buscaban un mejor trabajo para sostener a sus familias y nunca esperaron encontrarse con un campo de exterminio en Jalisco.
Profesor de Derecho de la Universidad de Guadalajara, Miembro de la Asociación Nacional de Doctores en Derecho. Capítulo Jalisco.
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