A propósito de todos los santos
En la santidad se encuentra el rostro de una cantidad innumerable de personas, una muchedumbre incontable. Ese es el modo en el que Dios muestra su ternura al mundo, son sus guiños y caricias en todos los momentos de la historia.
Ser santo, ahora, es una exigencia para ser agua fresca en este mundo que arde en llamas.












